martes, 20 de mayo de 2014

Residuos: Las nuevas minas de materias primas



Aunque no nos demos cuenta, estamos rodeados de productos elaborados a partir de materiales reciclados, algo que cobra especial importancia en el «Día Mundial del Reciclaje». Con las botellas de plástico que depositas en el contenedor amarillo se puede fabricar un forro polar. Y en las tapicerías de su coche tienes otra «segunda vida» este plástico. Y es que el pet con el que están hechas es una fibra sintética muy utilizada en la industria textil. Y en un mundo como el nuestro, que consume muchos más recursos de los que el planeta genera, el uso de materias primas «secundarias» procedentes del reciclado es una cuestión vital. 

Un dato para que no quepa duda: en los quince años que llevamos utilizando los contenedores amarillos y azules en nuestro país hemos evitado entre (casi) todos la emisión de 12,6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, uno de los gases responsables del incremento de temperatura del planeta. Esos números pueden ser más ilustrativos si los traducimos a una «moneda de uso corriente», como luz y agua: esos casi 13 millones de toneladas de envases han supuesto un ahorro de energía equivalente a la que consumen los habitantes de Valencia y Bilbao durante un año. Y un ahorro de agua equivalente al gasto anual en la Comunidad de Madrid. 

Más allá del contenedor 

Más allá de los contenedores también hay otras oportunidades para nuestros residuos, que vuelven en formas insospechadas. Incluso los neumáticos de tu coche, que una vez desgastados pueden ser muy útiles protegiendo a los más pequeños de golpes cuando se lanzan por el tobogán o se caen del columpio. Los granulados de caucho procedentes de sus viejos neumáticos se utilizan en la fabricación de suelos blandos para los parques infantiles. También tienen cabida en los céspedes artificiales, haciendo nuestra pisada más confortable. O pueden volver de nuevo a la carretera, como parte de las mezclas bituminosas, para dar mayor resistencia y duración al asfalto. 

Otra fuente de materias primas secundarias, en una sociedad «tecnologizada» son los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). El viejo PC de tubo catódico que guarda como una reliquia es una «mina moderna». Con sus 21 kilos, permite recuperar 11.2 de metales, sobre todo hierro y algo de aluminio; 4.6 kilos de vidrio y 4.2 de diferentes plásticos. Incluso una mínima proporción oro, plata y paladio. También son una «mina» la impresora y el móvil. 

Reciclar es la nueva forma de contribuir a la gestión sostenible del planeta. Un ahorro de materias primas que las próximas generaciones agradecerán. 


Fuente: ABC