Our seventh and final installment of the "What is ...?" plastic resin identification code series. Learn more about those plastics marked with a "7," and the answer to why there are only 7 plastic categorizations.
Un blog dedicado a la tecnología, usos, reciclaje y aspectos culturales relacionados con el material más utilizado y que más influye en nuestro día a día: Los plásticos en toda su diversidad.
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miércoles, 3 de enero de 2018
What is OTHER?
Our seventh and final installment of the "What is ...?" plastic resin identification code series. Learn more about those plastics marked with a "7," and the answer to why there are only 7 plastic categorizations.
domingo, 3 de diciembre de 2017
jueves, 22 de enero de 2015
Ojo al puchero: cómo elegir la cazuela perfecta
Nuestras cocinas han cambiado mucho en los últimos años. Las placas vitrocerámicas casi han desbancado al gas y los pucheros de barro han sido sustituidos por un menaje antiadherente, ligero y sencillo de limpiar que nos hace la vida más fácil, aunque como advierten varios organismos internacionales, entre ellos la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), no siempre exenta de riesgos.
“Algunos compuestos perfluorados (PFOA y PFOS) que han sido utilizados como antiadherentes podrían alterar el sistema endocrino y el equilibrio hormonal. La ciencia nos dice que no está claro que haya un umbral seguro de exposición a este tipo de contaminantes”, explica Carlos de Prada, responsable de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano. Los materiales más recomendables son el vidrio, el barro, la cerámica, el acero y el hierro. Por el contrario, el aluminio (que un estudio de la Universidad británica de Keele ha vinculado con problemas respiratorios y neurológicos) y el teflón con PFOA (que ya prácticamente no se comercializa pero que la American Cancer Society relaciona con ciertos tipos de cáncer) son los menos seguros.“En cualquier caso, no soy amigo de los excesos de alarma, aunque sí de que las personas piensen un poco en qué es lo que están poniendo en contacto con la comida y actúen en consecuencia”, añade De Prada.
Etiqueta en la cocina
La EFSA analiza todos los materiales que entran en contacto con los alimentos. Esto incluye no solo sartenes y pucheros, sino también el envasado del producto. “Es muy importante valorar si alguno de los componentes químicos que entran en contacto con un alimento puede migrar y adulterarlo”, explican desde la autoridad europea. Uno de los componentes que más atención ha acaparado es el bisfenol A (BPA), un derivado del petróleo que aparece en plásticos, el interior de latas de conserva y en envases de policarbonato (los marcados con el triángulo de reciclado número 7), y que parece afectar al funcionamiento del sistema endocrino, por lo que en países como EE UU y Canadá se ha prohibido su uso en biberones. Europa está estudiando suprimirlo en todos los envases alimentarios. De Prada insiste en que un etiquetado correcto (algo que ya ha regulado el Parlamento Europeo) es fundamental: “En el caso de las sartenes, los fabricantes deberían poner qué sustancias concretas están empleando. Por ejemplo, me gustaría que en esas etiquetas no solo me dijesen que no llevan PFOA, sino qué otro compuesto lleva en lugar del PFOA. Se suele pensar, sin más, que si algo está a la venta es que alguien lo habrá controlado debidamente y es seguro al 100%. Lo triste es que, a poco que uno indague, sabrá cuántas cosas que han estado a la venta en su momento acabaron prohibidas”, concluye.
¿Y qué opinan los cocineros?
“Utilizo lo que me da mejor resultado, que generalmente suele ser material de última generación”, explica el chef con siete estrellas Michelin Martín Berasategui. “Pero también tengo cacharrería tradicional que utilizo para determinadas cosas. Eso sí, siempre me cuido mucho de que los materiales con los que están hechos no entrañen ningún riesgo para la salud”, añade.
Ya existen cacerolas antiadherentes con revestimiento de polvo de diamante que no contienen aluminio ni el nocivo PFOA. Ahora bien, desde el punto de vista del paladar, ¿sale la comida igual de sabrosa en un puchero de nueva generación? “Depende del alimento”, explica Berasategui. “Por ejemplo, a mí las cocochas al Pil-Pil no me gusta hacerlas en una antiadherente porque bailan demasiado y no ligan como me gusta. Para eso utilizo una cazuela grande, donde me manejo mucho mejor”.
Siete materiales para siete ollas
- Aluminio. Es barato y ligero, pero al entrar en contacto con alimentos ácidos, desprende sales. Lo más seguro es usar aluminio fundido anodizado, aunque si se raya hay que sustituirlo.
- Acero inoxidable. Uno de los más seguros. Es una aleación que contiene níquel y, a veces, cromo (se llama acero tipo 316). El que contiene titanio (el acero Ti316) es menos poroso y más resistente. No es un buen conductor del calor, así que hay que vigilar que la comida no se pegue. Es mejor utilizarlo para la cocción.
- Hierro. Es seguro, pero pesado, y tarda en calentarse. Lo importante es asegurarse de que no tenga óxido que pudiera contaminar los alimentos (para evitarlo hay que lavar a mano, secar rápidamente y cubrir la superficie con una capa de aceite). Alternativa: el menaje de hierro colado, cuyo esmaltado evita la oxidación.
- Barro. Ideal para la cocina lenta (guisos o legumbres) y uno de los materiales más seguros. Las cazuelas de barro son de arcilla recubierta con un esmalte (que no debería contener ni plomo ni cadmio) para evitar la porosidad. Las ollas no esmaltadas se pueden impermeabilizar en casa empapándolas de aceite y horneándolas.
- Teflón. Nombre comercial del politetrafluoretileno. Es el material antiadherente más extendido. Es inalterable a menos de 260º C, pero el ácido que se usa para fijarlo a las sartenes, el PFOA, sí podría migrar a los alimentos. Hay estudios que lo relacionan con varios trastornos.
- Silicona. Barato y versátil, no reacciona al entrar en contacto con los alimentos, a excepción de los ácidos. Como su uso es reciente, no hay muchos estudios sobre su seguridad. Se recomienda optar por la silicona platino y asegurarse de que los tintes utilizados para colorearla no contengan componentes tóxicos.
- Vidrio. Los científicos lo consideran uno de los más seguros ya que no reacciona en contacto con los alimentos. El más utilizado es el borosilicato (se mezcla con boro, sílice, sodio y calcio) y, recientemente, el vitrocerámico (vidrio y cristales cerámicos), que además es más resistente a los cambios bruscos de temperatura.
Autora del Artículo: Eva Hobbs
Publicado: Salud El País
miércoles, 28 de mayo de 2014
viernes, 8 de noviembre de 2013
martes, 29 de octubre de 2013
Materiales para la cubierta de invernaderos: Plásticos Rígidos
Fuente: Infoagro.com
Plásticos rígidos.
Polimetacrilato de metilo (PMM).
Es un material acrílico, que procede del acetileno mediante formación de acrilato de metilo y polimerización de éste último. Se conoce comercialmente como vidrio acrílico o plexiglass. Es un material ligero con una densidad de 1.180 kg/m3. presenta buena resistencia mecánica y estabilidad.
Existen dos tipos de polimetacrilato de metilo: incoloro y blanco translúcido; al mismo tiempo se fabrica en forma de placa celular.
La transparencia de este plástico está comprendida entre el 85 y el 92%, por lo que deja pasar casi todos los rayos UV y su poder de difusión es casi nulo. Tiene una gran opacidad a las radiaciones nocturnas del suelo.
La resistencia a la rotura es siete veces superior a la del cristal a igualdad de espesores, por lo que resulta más resistente a los golpes. En horticultura esto significa reducción de gastos por rotura y menores costes de mantenimiento del invernadero.
A pesar de su ligereza el vidrio acrílico puede soportar una sobrecarga de 70 kg por metro cuadrado, lo cuál es importante para aquellas zonas con riesgo de nevadas; el coeficiente de conductividad térmica de polimetacrilato de metilo es de 0,16 kilocalorias/metro-hora ºC a 0,64 del vidrio lo que impide el enfriamiento nocturno del invernadero.
Entre las ventajas que ofrece el vidrio acrílico están:
- resistencia a los agentes atmosféricos
- deja pasar los rayos UV
- gran resistencia al impacto, por lo que a penas existen roturas
- facilita el deslizamiento de la nieve
- gran transparencia a las radiaciones solares
- uso de estructuras más ligeras que las que precisa el vidrio.
En cuánto a sus inconvenientes el principal de ellos es su elevado coste, que junto al tipo de estructura requerida hacen que los invernaderos construidos con este material sean de costes elevados. El metacrilato es fácil de rallar con cualquier instrumento, con lo que habrá que considerar este aspecto como factor negativo.
Su duración es mayor que la del poliéster.
Se fabrican en placas de hasta 2 metros de ancho y más de 3 metros de largo.
Las placas extrusionadas tienen 4 mm de espesor y la longitud que se precise.
Policarbonato (PC).
El policarbonato es un polímero termoplástico con buena resistencia al impacto y más ligero que el PMM.
La presentación de este material es en planchas alveolares, que consta de 2 ó 3 paredes paralelas unidades transversalmente por paredes del mismo material. El grosor de las placas, que se puede encontrar en el mercado es de 4 a 16 mm.
Esta placa está protegida, por la parte que se expone al exterior, por una película que protege de los rayos UV al resto del material para evitar su degradación. También se fabrica sin esta protección a las radiaciones UV, pero no es conveniente utilizarla en la cubierta de invernadero.
La transformación a la luz de la gama de radiaciones visibles e infrarrojos cortos es del 76-83%, según el grosor de la placa y paredes (2 ó 3), en las placas que no llevan protector a las radiaciones UV.
En los productos que lleven la protección en la parte exterior, para no dejar pasar a las radiaciones UV, éstas no pasan al exterior; esta propiedad, que presenta una ventaja para los cultivos que se hacen en invernaderos, resulta inconveniente cuando el invernadero está dedicado a producción de plantas hortícolas, que luego van a plantarse al aire libre, por efecto de choque que se produce, al recibir la luz directa del sol con todas las radiaciones UV.
El policarbonato celular tiene una opacidad total a las radiaciones de longitud de onda larga.
Las múltiples paredes de que consta la placa, forman una cámara de aire dentro de los canales internos que hacen aumentar el poder aislante en un porcentaje muy elevado, respecto al mismo material en placa sencilla.
Es un material muy ligero, comparado con el grosor de la placa; aproximadamente es 10 a 12 veces menos que el vidrio, a igualdad de espesor.
El policarbonato tiene una gran resistencia al impacto (granizo, piedras, etc...). Estas placas pueden adaptarse en frío a estructuras con perfiles curvos de radio suave.
En los fabricados actuales en la pared, que queda en el interior, puede llevar un tratamiento anticondensación y antigoteo, que permiten el deslizamiento de las gotas de agua, sin que llueva sobre el cultivo.
La duración de las placas de policarbonato celular está garantizada por los fabricantes en 10 años. Se ralla con los objetos punzantes.
Poliester con fibra de vidrio.
Está fabricado con poliésteres insaturados y reforzados con fibras minerales u orgánicas. Éstas proporcionan resistencia mecánica y mejoran la difusión de la luz.
Este plástico se presenta en forma de placa. Este poliéster se fabrica con una mezcla de un 65% de resinas termoendurecibles de poliésteres no saturados y con un 35% de fibra de vidrio o de nylón, aproximadamente; esta fibra sirve para reforzar la placa.
Este material está formado por poliésteres y una manta de fibra de vidrio; además, para evitar los efectos de alteración por los agentes atmosféricos de la fibra de vidrio, en el proceso de fabricación, se forman en la placa una capa superficial de resinas, poliéster o se incorpora una lámina de polifluoruro de vinilo o politerftalato de etilo por una de las caras de la placa.
La propiedad principal del poliéster es la de tener un gran poder de difusión de la luz, creando en el interior del invernadero una iluminación uniforme. Con toda materia orgánica las placas de poliéster se ven afectadas por la radiación UV que produce en ellas cambios de color. El amarillo primitivo adquiere tonos más fuertes según va pasando el tiempo, que se transforman en tonos tostados, para terminar adquiriendo tonalidad marrón. El viento, arena, lluvia, nieve y granizo, e incluso el polvo, trabajando en conjunto y con la ayuda de la radiación UV y la oxidación se combinan para desgastar la superficie de las placas y erosionarlas, dando lugar al florecimiento de las fibras y a su oscurecimiento. Ello da lugar a una pérdida de transparencia y a una reducción del poder de difusión de la luz.
La erosión producida por los agentes atmosféricos puede ser corregida mediante la aplicación de una capa de gel o resina endurecida sobre la superficie de la placa.
Las láminas de poliéster reforzado tiene una transparencia a las radiaciones solares comprendidas entre el 80-90%. El poder de reflexión está entre 5 y 8%; su poder absorbente es del 15-20%.
El poliester reforzado con fibra de vidrio tiene un gran poder absorbente para las radiaciones UV de la luz; la lámina de polifluoruro de vinilo es aún más absorbente en esas radiaciones. Tiene un gran poder de difusión a la luz.
Este material plástico es muy opaco a las radiaciones de larga longitud de onda, o radiaciones nocturnas. Se asemeja al vidrio. El coeficiente de dilatación térmica es muy bajo.
En los invernaderos de poliéster, reforzado con fibra de vidrio, la falta de radiaciones UV puede originar problemas en los invernaderos dedicados a la producción de plantas, que luego va a ser plantada al cultivo en aire libre.
Su flexibilidad permite que pueda ser adaptadas a las estructuras curvas a las cuales se sujetan fácilmente por tornillos que se atraviesan.
Las placas reforzadas con fibra de vidrio tienen una duración variable entre 8 y 15 años, según el sistema de protección que se haya aplicado a la placa. El problema de la duración de estas placas no está en su resistencia física, sino en la pérdida de transparencia a medida de que pase el tiempo.
Si la placa no está protegida exteriormente, en seguida es erosionada por los agentes atmosféricos y a los pocos años de ser utilizada puede quedar excesivamente opaca. Además, sin esa protección las radiaciones UV de los rayos solares degradan la resina de poliester, dando la tonalidad amarillenta.
Cuando la placa, en su fabricación, se protege con una capa de gel se retrasa la erosión pero no el amarillamiento. El poliéster protegido con una capa de gel tiene una duración mayor que las placas que no llevan esa protección.
El poliester se puede proteger durante el proceso de su fabricación con una lámina de fluoruro de polivinilo; esta lámina resulta uno de los protectores de poliéster más duradero y resistente a los agentes atmosféricos y a la acción degradadora de las radiaciones UV de la luz solar.
Las placas de poliéster se fabrican en anchuras de 1,20 metros, por la longitud que se precise, y 2-3 mm de espesor.
Estas placas se fabrican en distintos perfiles: trapezoidal, escalera, ondulado, etc. a parte de darle mayor resistencia, permite enlazar unas placas con otras y fijarlas a los soportes y estructuras.
Policloruro de vinilo (PVC).
Se obtiene por polimerización del monómero cloruro de vinilo. Procede del acetileno y del etileno, derivados éstos del petróleo y de la hulla. Este material es rígido y es necesario añadirle plastificantes, con objeto de obtener láminas flexibles.
Se presenta en placas lisas u onduladas con espesores entre 1 a 1,5 mm.
Su principal ventaja es una opacidad a la radiación térmica menor del 40%, y una alta transmitancia a la radiación visible, aproximadamente del 90%.
Los filmes de PVC se presentan en su versión de PVC armados que consisten en una red interior que mejora las cualidades físicas de la lámina, por contra se reduce la transmitancia.
Para mejorar su comportamiento se añaden antioxidantes, estabilizantes y absorbentes UV. Así, el PVC fotoselectivo-fluorescente es aquel en que se han añadido aditivos que mejoran la captación entre los 0,5 y 0,6 mm.
Los materiales de PVC tienen el inconveniente de fijar bastante el polvo en su superficie.
miércoles, 23 de octubre de 2013
Policarbonato PC y metacrilato PMMA
El policarbonato / PC es un grupo de termoplásticos fácil de trabajar, moldear y termoformar, y son utilizados ampliamente. El nombre “policarbonato” se basa en que se trata de polímeros que presentan grupos funcionales unidos por grupos carbonato en una larga cadena molecular.
El policarbonato / PC, es un material de los denominados técnicos, con altas prestaciones mecánicas y/o de transmitancia de luz, entre un 92-94% para grados especiales de transmitancia.
El Policarbonato natural es transparente por lo que se colorea en colores opacos o en transparentes muy facilmente.
El metacrilato / PMMA, es un material de los denominados técnicos, con prestaciones mecánicas medias y/o de altas de transmitancia de luz, alcanzando valores del 98% de transmitancia de luz.
El policarbonato / PA es muy común en los hogares, laboratorios y en la industria debido a sus tres principales cualidades: gran resistencia a los impactos y a la temperatura así como a sus propiedades ópticas.
El policarbonato es usado en una gran variedad de campos:
- Óptica: usado para crear lentes para todo tipo de gafas.
- Electrónica: se utilizan como materia prima para CD, DVD y algunos componentes de los ordenadores.
- Seguridad: cristales antibalas y escudos anti-disturbios de la policía.
- Diseño y arquitectura: cubrimiento de espacios y aplicaciones de diseño.
El Policarbonato / PC, lo podemos encontrar con fibra de vidrio, ignífugos, ultravioletas,…
La fabricación de moldes y la inyección de estos dos materiales plásticos, requiere de alto conocimiento técnico y experiencia, ya que las altas temperaturas de trabajo necesarias para la inyección del plástico y los requerimientos de limpieza para su manipulación hace que transformar este material sea de las más complejas.
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