Mostrando entradas con la etiqueta isla de plástico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta isla de plástico. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de mayo de 2018

The Great Pacific Garbage Patch - Explainer



The Great Pacific Garbage Patch is the largest accumulation of ocean plastic in the world and is located between Hawaii and California. Scientists of The Ocean Cleanup Foundation have conducted the most extensive analysis ever of this area.

jueves, 8 de enero de 2015

Modelo oceánico que simulará la cantidad y distribución de los desechos de plástico


Un nuevo estudio sobre los océanos del mundo ha llegado a una conclusión sorprendente: por culpa de la actividad humana, en la actualidad hay más de 5.000 millones de piezas de plástico, con un peso de más de 250 mil toneladas, flotando en las aguas de todo el mundo. Con una población mundial de alrededor de 7.200 millones de personas, eso equivale a cerca de 700 piezas de plástico por persona. El estudio, publicado en la revista "Plos One" y realizado por Marcus Eriksen del Instituto Five Gyres de Los Ángeles y un grupo de colegas, se basa en datos de 24 expediciones oceánicas independientes, realizadas entre 2007 y 2013, para probar la contaminación por plástico. 

El plástico fue observado ya sea desde barcos, o sacado del océano por redes, en 1.571 localizaciones diferentes. Los datos se utilizaron para realizar un modelo oceánico que simulará la cantidad y distribución de los desechos de plástico.El resultado no sólo produjo una estimación de más de 5 billones de piezas de plástico en los océanos del mundo, sino que también arrojó luz sobre cómo los residuos plásticos se transforman en el océano, fragmentándose en pedazos más pequeños y cómo acaban circulando por todo el mundo. Los fragmentos, de entre 1 milímetro y 4,75 milímetros de tamaño, son, de lejos, los más frecuentes. Sin embargo, en lo referente al peso, las piezas grandes de plástico mayores de 200 milímetros de tamaño… resultaron las más significativas. 

"Lo que estamos presenciando en el océano global es la creciente amenaza de micro-plásticos cargados de toxinas circulando a través de todo el ecosistema marino", comentó el autor principal del estudio. Un hecho realmente preocupante es que a pesar de que hay muchas menos personas viviendo en el Hemisferio Sur, la investigación mostró que sus océanos tienen aproximadamente la misma cantidad de plástico que el hemisferio norte, lo que sugiere que los vientos y las corrientes oceánicas pueden transportar la basura por todo el mundo. 

Los autores sospechan que su estimación es "muy conservadora" y que incluso podría haber mucho más plástico que el inicialmente estimado en su estudio. Según los científicos, hay una, "cantidad potencialmente masiva de plástico presente en las costas, en el lecho marino, suspendido en el agua por debajo de la superfície y en el interior de los organismos marinos". 

En particular, los autores citan cifras del grupo comercial Plastics Europe, que sugiere que 288 millones de toneladas de plástico son producidos anualmente. En comparación con estos datos, las 250.000 toneladas estimadas en el estudio solo representan el 0,1% de la producción mundial anual, hecho que confirmaría que la cantidad real de plástico flotando en los océanos es muy superior. Lo más irónico del asunto es que, dado el hecho de que los organismos marinos acaban ingiriendo parte de ese plástico, los propios seres humanos podemos acabar ingiriendo el propio plástico o residuos químicos derivados, a través del pescado que consumimos. 


Vía: VidaSana 

viernes, 19 de diciembre de 2014

It's a plastic world - English




Tan pronto como nos sea posible publicaremos una versión en castellano, 
tanto si es doblada como subtitulada.


lunes, 15 de diciembre de 2014

Casi 300.000 toneladas de plástico flotan en los océanos


Cerca de 269.000 toneladas de contaminación de plástico pueden estar flotando en los océanos de todo el mundo. Es el cálculo de un estudio publicado en 'Plos One' por Marcus Eriksen del 'Five Gyres Institute' y sus colegas. 

La contaminación de microplástico se encuentra en concentraciones variables a lo largo de los océanos, pero las estimaciones de la abundancia y el peso de los plásticos flotantes, tanto micro como macroplásticos, carecen de datos suficientes. 

Para calcular mejor el número total de partículas de plástico y su peso que flotan en los océanos del mundo, científicos de seis países aportaron datos de 24 expediciones recogidos durante un periodo de seis años, entre 2007 y 2013, en cinco giros subtropicales, la costa de Australia, la Bahía de Bengala y el Mar Mediterráneo

Los datos incluyen información sobre microplásticos recogidos mediante redes y residuos grandes de plástico a partir de investigación visual, que luego fueron utilizados para calibrar un modelo oceánico de distribución de plástico. Sobre la base de los datos y el modelo, los autores estiman un mínimo de 5,25 billones de partículas de plástico que pesan casi 269.000 toneladas flotando en los océanos del mundo. 

Los grandes plásticos parecen ser abundantes cerca de las costas, degradándose en microplásticos en los cinco giros subtropicales, y los microplásticos más pequeños están presentes en las regiones más remotas, como los giros subpolares, que los autores no esperaban. Esta distribución de los microplásticos más pequeños en las regiones remotas del océano puede sugerir que los giros actúan como "destructores" de grandes artículos de plástico en microplásticos. 

"Nuestros resultados muestran que los trozos de basura en el medio de los cinco giros subtropicales no son los lugares de descanso final de la basura de plástico flotante del mundo. El microplástico final es la interacción con los ecosistemas enteros del océano", concluye Marcus Eriksen, director de Investigación en el . 


Fuente: EuropePress 
Foto de Olga Díez (cc)

miércoles, 2 de julio de 2014

Hay plástico en todos los mares del mundo: ¿Adónde va tanto plástico?



Vivimos en la Era del plástico. Está en las bolsas, envases, móviles, casas y hasta la ropa. Sólo en 2012, los humanos fabricaron unos 300 millones de toneladas de materiales plásticos. Eso hace unos 42 kilogramos por habitante del planeta. Pero llevamos fabricándolo a escala industrial desde mediados del siglo pasado y el plástico, incluso el biodegradable, necesita de siglos y hasta milenios para descomponerse por completo. ¿Adónde va tanto plástico? Buena parte de él acaba en el mar. 

Investigadores españoles acaba de publicar el estudio más extenso sobre la presencia del plástico en la superficie de los océanos. Con miles de muestras tomadas durante la expedición Malaspina, impulsada por el CSIC, los biólogos encontraron importantes cantidades de materiales plásticos en el 88% de las zonas marinas del planeta. 

La mayor concentración de plástico se da en los cinco grandes giros subtropicales, zonas de confluencia de las grandes corrientes marinas. Dos están situadas en el Atlántico Norte y el Pacífico Norte y las otras en el hemisferio sur. Según sus estimaciones, en la superficie de todos los mares del planeta podría haber hasta 35.000 toneladas de basura plástica. 

“El océano es enorme y, sin embargo, hemos encontrado plásticos en el 88% de las zonas muestreadas”, dice el biólogo de la Universidad de Cádiz y coautor del estudio, Andrés Cózar. Las toneladas estimadas supondrían que menos del 0,1% del plástico fabricado por los humanos anualmente acaba en el mar. Puede parecer un dato positivo pero los océanos van camino de convertirse un inmenso vertedero de plástico. 

Los cálculos del trabajo, recién publicado en PNAS, son ultraconservadores. Sólo han estimado la cantidad de plástico que hay en la capa superficial del mar. Pero la acción combinada del Sol y las olas hace que estos plásticos se vayan rompiendo en trocitos cada vez más pequeños. Sin embargo, los investigadores comprobaron un extraño fenómeno que no casa con lo que se sabe de la física de materiales plásticos. 

Mientras sus redes capturaban grandes cantidades de plástico de entre cinco y un milímetros, por debajo de esa cifra apenas obtuvieron muestras y eso que las mallas eran muy tupidas. Experimentos con el plástico han demostrado que su proceso de degradación sigue un patrón fractal, llegando a una multiplicación geométrica en trozos más pequeños, hasta la escala nanométrica. Debía de haber una relación matemática entre las piezas más grandes y las pequeñas. 



Sus resultados tampoco cuadran con las estimaciones previas. En los años 70, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos estimó que el flujo de plásticos al mar era de unas 45.000 toneladas al año, cifra incluso superior a la descubierta por los científicos españoles. Pero, desde entonces, la producción anual de plásticos se ha más que quintuplicado. ¿Adónde va entonces el plástico? 

“Hemos medido alrededor del 1% de todo el plástico que debe haber en el mar”, asegura un Cózar que reconoce que no hay manera sencilla de comprobarlo. Existen varios destinos posibles del plástico ausente. Una es que buena parte de los materiales acabe en el fondo marino. Además al llegar a un tamaño por debajo del milímetro, el plástico parece que se integra en el océano. Se podría encontrar a cualquier profundidad. 

Otro escondite que ha encontrado el plástico (y las distintas alternativas no son excluyentes) es el interior de peces y aves marinas. Los primeros lo confunden con plancton y se lo comen. Si no lo expulsan, acaba incrustado en su organismo. Después llegará un pez más grande y la cadena seguirá. En cuanto a las segundas, los casos de pájaros muertos con un trozo de plástico atascado en sus intestinos hace tiempo que dejaron de ser anecdóticos. “La vida marina retiene una gran cantidad de plástico”, comenta el biólogo. “Y aún no sabemos el impacto que está teniendo en los océanos”, añade. 

En un reciente informe de la ONU se aseguraba que el coste de la polución que provocan los plásticos en los ecosistemas marinos es de unos 13.000 millones de dólares cada año. Y aún falta mucha información sobre su impacto real en las profundidades del mar o en las zonas polares, donde pequeñas partículas de polímeros de polietileno o polipropileno acaban atrapadas en el hielo. 

“Lo llevamos denunciando desde hace tiempo y países como España están haciendo poco o nada para remediarlo”, mantiene Julio Barea, geólogo y responsable de campañas de Greenpeace. “Si ya era impensable que alguien limpiara los mares, ahora con los microplásticos, es una misión imposible, añade. Para él, para no agravar en el futuro lo ya hecho, habría que implantar un sistema de retorno de envases, quizás como se hacía décadas atrás con el vidrio. 

Para Cózar no se trata de satanizar al plástico. “Ha sido fundamental para el desarrollo reciente de la humanidad y lo necesitamos. Pero ahora tenemos que dar un paso más hacia su uso eficiente”, apunta. Piensa en nuevos diseños y procesos de uso más racionales del plástico y aprender la lección de que “el océano no es tan grande como para asimilar toda la basura que generamos”.


Artículo escrito por: Miguel Ángel Criado
Publicado en: The Huffington Post

lunes, 28 de abril de 2014

Infografía sobre la composición de las islas de plástico en ingles






Infografía sobre la Gran Mancha del Pacífico






La desaparición del avión malasio descubre un inmenso vertedero oceánico


Foto: José Mesa cc
La desaparición del vuelo 370 de Malaysian Airlines ha consumido un montón de recursos y atención mediática en el rastreo, pero sus hallazgos científicos han superado cualquier previsión. Al principio, la gran cantidad de bolsas de plástico, utensilios de pesca y restos de contenedores encontrados alrededor de Australia sólo representaban dificultades imaginables, y había que descartar que no se tratara de restos de la nave. Sin embargo, pasado un mes de atención global, un nuevo descubrimiento empieza a ensombrecer las pistas sobre el paradero de las cajas negras: resulta que la cantidad de basura flotando en el Índico supera cualquier estimación previa. Auténticos ecosistemas de plástico a la deriva han sido documentados a vista de pájaro. 

Cuando se habla de “manchas oceánicas”, los científicos se refieren a las grandes áreas de basura flotante que han ido formándose desde 1970 debido a la práctica conocida como dumping, es decir, la descarga de desperdicios que los barcos efectúan en alta mar. En esa misma década la Organización Marítima Internacional prohibió la práctica, y hoy la basura que termina en el mar proviene principalmente de los ríos. Sin embargo, la suciedad va en aumento y las "manchas" se vuelven permanentes. 

Los océanos Pacífico y Atlántico poseen dos extensiones de basura cada uno, al norte y al sur. El Océano Índico, donde se cree que el boeing 777 desapareció, es el menos estudiado en cuanto a contaminación. Su "mancha" de desperdicios fue descubierta en 2010 por el científico Marcus Eriksen, fundador del 5 Gires Institute. Eriksen navegó desde el oeste de Perth, Australia, en dirección a África, y allí pudo comprobar que sobre el Índico flota un área de plástico de cerca de cinco millones de kilómetros cuadrados. 

Las últimas imágenes de la zona han localizado la mancha índica a medio camino entre África y Australia, y Eriksen ha podido confirmar que su contenido circula a través de una gran corriente hasta la costa del continente africano, la recorre en dirección al sur y vuelve a Australia en un viaje que dura seis años. Según los cálculos del científico, si el avión malasio se estrelló en la costa este de Australia (como las autoridades parecen creer), es posible que los deshechos ya estén viajando hacia el oeste en dirección a Madagascar para unirse a la gran mancha. 

A menos que quede atascado en el centro de la misma, donde podría permanecer indefinidamente, los restos llegarían a África dentro de un año. 

El plástico a flote en la tierra ha crecido 100 veces en cuatro décadas. El programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que en cada kilómetro cuadrado del Pacífico, el océano más afectado, pueden hallarse 46.000 piezas de plástico: sólo en él flotan 18 millones de toneladas de plástico, y la isla más grande de basura tiene la superficie aproximada del estado de Texas. 

¿Pero qué ocurre con el plástico en el fondo del mar? El poliéster (el material más frecuente, presente en botellas y todo tipo de envases) no flota eternamente, sino que con el tiempo y el sol se oxida y se hunde. Por eso se calcula que en el fondo del océano hay diez veces más basura que en la superficie. 

Al mismo tiempo, las manchas de basura transforman ecosistemas y atraen comunidades de vida. Investigaciones recientes sugieren que estas extensiones están produciendo una nueva ruta evolutiva para los microbios, además de una cadena alimenticia al margen del aire y del agua. Los envases más viejos de estas manchas muestran pequeñas mordeduras de peces, así que lentamente la materia se rompe en trozos cada vez más pequeños. Estos son ingeridos y pasan a formar parte de la organismos vivos. Las tortugas marinas y las ballenas grises de California son grandes consumidoras involuntarias de plástico procedente de la mancha del Atlántico Norte, una de las que posee mayor concentración, pues recibe los deshechos de los Estados Unidos, Canadá, México y Europa. 

La tecnología para detectar estas manchas desde el aire no está creada, y las embarcaciones pueden toparse con ellas. Por eso las imágenes aéreas generadas durante la búsqueda del avión malasio suponen la mejor oportunidad que la comunidad científica ha tenido en mucho tiempo en el área de la contaminación marítima. La investigadora Kathleen Dohan, del centro de investigación de la Tierra y el Espacio de Seattle, estima que se trata de un buen momento para documentar las nuevas extensiones flotantes de residuos: “Esta es la primera vez que todo el mundo está mirando; la gente debe entender que nuestros océanos son vertederos de basura”. 

Puede parecer irónico: con sólo una parte del despliegue militar y la inverisón de gobiernos como el chino, el malasio o el autraliano para localizar los restos de un avión que probablemente se estrelló en el mar y cuyos pasajeros ya se dan oficialmente por fallecidos, se podría documentar cómo se ven nuestros desagües desde las alturas. Y no se trata de un capricho científico: la contaminación ya es una de las principales causas de muerte en el planeta. 


Foto de Jose Mesa (cc)