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lunes, 22 de diciembre de 2014

La demanda de plástico sigue tirando del carro del petróleo


China y Estados Unidos son los dos principales consumidores de oro negro y la producción de plástico, cada vez más demandado, es el segundo destino más importante del crudo, por detrás de los combustibles. A pesar de todo, el precio de esta materia está muy ligado al petróleo, y ha caído con fuerza en 2014. 

El plástico es uno de los materiales más utilizados del mundo hoy en día. Es difícil imaginar la vida cotidiana en cualquier lugar del planeta sin este compuesto, elaborado a partir de químicos derivados del petróleo. Como es lógico, los descensos del crudo en lo que va de año han tenido sus efectos en el precio de la materia, algo que están sufriendo las compañías que lo producen. 

Como se puede apreciar en el gráfico, los combustibles suponen un 58% y un 74% de la demanda global de petróleo en China y Estados Unidos, respectivamente, los dos principales consumidores de oro negro del mundo. Tras los combustibles, utilizados para generar energía, el plástico es el segundo destino más importante de esta materia, ya que supone un 23% de la demanda total de crudo en China y un 16 % en Estados Unidos, según informa la Agencia de Información Energética estadounidense. 

En el gráfico se encuentran varios productos al margen de la gasolina, el gasoil y el queroseno: LPG, etano, nafta y RFO. Como explican fuentes de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), "estos productos son todos precursores de los polímeros a partir de los que se fabrican los plásticos. En la destilación de petróleo se obtienen múltiples productos, siendo uno de los más importantes la nafta. Junto al etano, este producto sirve como materia prima de la Química de Base, donde se obtienen productos petroquímicos que son utilizados para fabricar polietileno, polipropileno y más derivados, todos ellos productos de amplio uso y con miles de aplicaciones en nuestra vida cotidiana: medicinas, material sanitario, productos de cosmética y limpieza, botellas, envases, parachoques, fibras sintéticas, placas solares, ordenadores...". 

Así, uno se puede hacer una idea de la importancia que tiene el crudo en la elaboración de plástico, lo que también puede dar pistas de hacia dónde va la demanda. Desde Feique también explican como se está comportando: "La demanda de plásticos está creciendo de manera exponencial, y por tanto todos su productos precursores derivados del petróleo. Los plásticos biodegradables a partir de esta materia prima están creciendo de forma destacable". 

De esta forma, si bien el descenso de la demanda de combustibles está generando caídas en el crudo, el plástico cada vez es más preciado. Bloomberg también muestra como, salvo en 2005 y 2009, el consumo de polietilenos no ha dejado de crecer durante todo el siglo, y las previsiones apuntan a que continuará subiendo, por lo menos, hasta el año 2020. 




Los precios caen 

Ahora bien, el aumento de la demanda no está siendo suficiente para evitar un desplome de los precios junto al crudo: desde los máximos del año al inicio de junio los contratos de futuro sobre la nafta han caído más de un 50%, a la par que el petróleo. 

Esta situación está perjudicando a las compañías químicas productoras de estos materiales. Platts, una división de la multinacional McGraw-Hill -que dirige y gestiona el mercado de futuros de derivados en los mercados energéticos-, destaca que "la industria petroquímica está experimentando un cambio en la rentabilidad de su negocio con los descensos del crudo. Las caídas de la energía no suponen un impacto directo en la elaboración de nafta, pero los descensos de esta materia sí están pellizcando los márgenes de producción, ya que el valor de los polietilenos se está deteriorando".


Fuente: El Economista

jueves, 10 de julio de 2014

Reconvertir plástico en petróleo de manera rentable


El plástico se está volviendo un problema importante a escala mundial: Por ejemplo, solo en Estados Unidos, la cantidad de residuos de plástico generada en 2012 fue de unos 32 millones de toneladas, una masa de la cual solo se recicló un 9 por ciento, según las cifras de la Agencia estadounidense de Protección Ambiental (EPA). 

Este porcentaje desalentadoramente bajo de reciclaje se debe sobre todo al uso cada vez mayor de plásticos de un tipo que no resulta rentable reciclar si nos guiamos por los baremos actuales de la industria. Los plásticos de este tipo son esencialmente los hechos de poliestireno y polipropileno. Al no resultar rentables estos plásticos, las compañías de reciclaje los arrojan en vertederos, donde se acumulan sin descomponerse. Como resultado, el espacio en los vertederos se está convirtiendo en una preocupación que crece década tras década. 

La situación podría cambiar drásticamente gracias a un revolucionario proceso químico impulsado por la empresa PK Clean, fundada por Priyanka Bakaya, una joven y visionaria científica que antes estuvo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos. 

El sistema de PK Clean permite, de manera rentable, descomponer plásticos que actualmente no son reciclados, hasta dar lugar a lo que, en esencia, es petróleo. Una parte de la materia combustible producida sirve para energizar el proceso. 

El sistema de PK Clean se basa en un proceso llamado despolimerización catalítica, en el que el calor y un catalizador descomponen los plásticos en petróleo crudo que luego se vende a refinerías. 



PK Clean abrió recientemente su primera planta comercial en Salt Lake City, donde su sistema de despolimerización catalítica convierte hasta 10 toneladas de plástico al día en 60 barriles de petróleo, sin producir emisiones tóxicas. (Foto: Cortesía de PK Clean) 

Aproximadamente, entre el 70 y el 80 por ciento del producto sale como petróleo. Cerca del 10 al 20 por ciento se convierte en gas de hidrocarburos que calienta el sistema, mientras que el resto es un residuo sólido que queda después del proceso de descomposición. 

Después de una prueba en Pune, India, PK Clean construyó e instaló el año pasado su primera planta comercial a escala real en Salt Lake City, en asociación con Rocky Mountain Recycling, la compañía de reciclaje más grande de Utah, Estados Unidos. 

La planta, que funciona de modo continuo, puede convertir hasta 10 toneladas de plástico al día en 60 barriles de petróleo, sin producir emisiones tóxicas. Cada barril de petróleo, cuya producción cuesta unos 35 dólares, se vende a una refinería cercana por cerca de 100 dólares. 

Después de casi un año de operaciones en Utah, PK Clean planea asociarse con otras compañías de reciclaje en Estados Unidos. El siguiente paso será expandirse a otros países.



miércoles, 2 de julio de 2014

Innovadora técnica convierte el plástico en petróleo


La compañía PK Clean ha creado una innovadora técnica con la que pretende poner fin a los vertidos de plástico. 

Sin embargo, ahora una spin-off del MIT, la compañía PK Clean (fundada por la antigua alumna de la institución Priyanka Bakaya) ha decidido a poner fin a los vertidos de plástico desarrollando un sistema rentable para descomponer el plástico en petróleo y gas. Según Bakaya “el plástico proviene del petróleo, así que tiene sentido volver a convertirlo en combustible utilizable en lugar de optar por depositarlo en el vertedero. El objetivo es acabar con los residuos plásticos para siempre, tanto a nivel nacional como mundial”. 

Hace años, es cierto, que existen técnicas que hacen uso de procesos similares, pero siempre habían sido demasiado caras y energéticamente ineficientes como para ser adoptadas. El sistema de PK Clean genera mayores rendimientos por una cuarta parte del coste de aquellos. 

Una técnica eficiente de reciclado 

La técnica “continua” de reciclado de PK Clean es su gran innovación: otros sistemas operan a través de un “procesamiento por lotes” en el que los reactores se calientan y luego se vuelven a enfríar antes de que el nuevo lote esté listo, con el consiguiente derroche de energía y dinero. Pero el gas de hidrocarburo generado por la combustión en este sistema mantiene el calor del reactor, evitando el reinicio constante y la pérdida de energía. Concretamente, el resultado final de este proceso de despolimerización catalítica consiste en un 10-20% de gas de hidrocarburo, más un 70-80% de petróleo y un pequeño porcentaje variable de residuos carbonosos. 

Tras un intento en Pune (India), PK Clean instaló en 2013 su primera planta comercial a gran escala en Salt Lake City, en asociación con la compañía de reciclaje más grande de Utah, la Rock Mountain Reciclyng. Ahora puede convertir ya hasta 10 toneladas de plástico al día en 60 barriles de petróleo con cero emisiones tóxicas. La producción de cada barril cuesta 35 dólares, pero genera unos ingresos de 100 dólares al ser vendidos a una refinería cercana. 

PK Clean ya planea asociarse con otras compañías de reciclaje de todo EE UU y, eventualmente, terminar llevando su tecnología allí donde los residuos plásticos suponen un problema aún mayor: el Tercer Mundo. Mientras, espera tardar sólo dos años en poder generar un combustible más refinado que pueda bombearse inmediatamente en sus camiones sin pasar por las refinerías de petróleo. 

Orígenes y trayectoria de PK Clean 

Como curiosidad, el “PK” del nombre de la empresa hace referencia a un amigo de la familia de Bakaya, el inventor Percy Kean, que la introdujo en el mundo de las tecnologías limpias y creó la tecnología de despolimerización catalítica que es la base de su tecnología. Tras su muerte, Bakaya encontró en la Escuela de Negocios MIT Sloan y en el Club de Emprendimiento del MIT la formación y apoyo que necesitaban para comenzar a comercializarla. A lo largo de 2011, PK Clean ganó diversos premios destinados a emprendedores tecnológicos como el MIT Clean Energy, el MassChallenge, el Concurso Rice de Planes de Negocio y el Cleantech Open. Desde entonces ha suscitado la atención de publicaciones como Fortune y Forbes.