Un blog dedicado a la tecnología, usos, reciclaje y aspectos culturales relacionados con el material más utilizado y que más influye en nuestro día a día: Los plásticos en toda su diversidad.
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viernes, 14 de febrero de 2020
viernes, 23 de enero de 2015
martes, 14 de octubre de 2014
¿Cuántas veces puedo rellenar la botella de agua?
Justo cuando nos dirigíamos a la fuente a rellenar la botella de agua mineral con agua del grifo, descubrimos en su etiqueta una leyenda que dice: "Por su seguridad. NO rellene".
¿Qué significa esto?
Es la primera vez que leemos una frase así en una etiqueta de la botella de plástico. De hecho son muy pocas marcas las que incluyen esta leyenda. Fuensanta es una de ellas y Cabreiroá, la que tenemos entre manos, es otra. Así que decidimos descubrir el significado de esas cinco palabras. ¿Será cierto eso que dicen de que es peligroso para la salud reutilizar las botellas de agua?
Hace unos días recogíamos en El Huffington Post un artículo de nuestra colega estadounidense Amanda L. Chan en el que se hacía eco de la opinión de los propios fabricantes de ese país: en 2007 recomendaban en la revista Practical Gastroenterology que los consumidores no rellenasen botellas de agua desechable. "Reutilizar botellas de plástico puede provocar contaminación bacteriana, a menos que las lavemos de forma regular". El problema es que hacerlo con agua y jabón (para eliminar esas bacterias) puede estropear la botella y deteriorarla.
¿Pasa lo mismo en España? ¿Tiene el mismo fin el mensaje leído en la botella de agua Cabreiroá? ¿Es un asunto comercial o es verdad lo que dicen muchos de que el material de la botella es cancerígeno, como señala la creencia popular?
Es la propia marca quien tiene la respuesta y son ellos los que nos dan una explicación a este enigma. A través del teléfono nos ponemos en contacto con la oficina de atención al consumidor y con la fábrica en Verín (Ourense). Unos y otros nos dan la misma respuesta: no, no hay que preocuparse por la salud. Si el mensaje está ahí es para evitar que se rellene de otros líquidos que puedan confundirse con agua y que sean tóxicos para el consumo humano. Se refieren al caso vivido en 2008 en el municipio de Cea (Ourense), cuando una mujer bebió el líquido transparente con el que se rellenó una botella y resultó ser lavavajillas. Sufrió fuertes quemaduras en la garganta.
"Con respeto a la reutilización, no hay problemas de seguridad alimentaria, pero se aconseja no reutilizar las botellas para evitar fraudes [la empresa de la marca que figura en la etiqueta puede responder únicamente de la calidad y seguridad del producto que ha envasado] y como medida para la prevención de accidentes", nos explican desde la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE).
SIN FECHA DE CADUCIDAD
La mayoría de las botellas de agua que se comercializan en España están hechas a partir de PET, un plástico llamado tereftalato de polietileno con gran resistencia a los agentes químicos, estabilidad a la intemperie y alta rigidez, entre otras características. En la botella se representa con un triángulo en cuyo interior aparece un 1. Ese 1 corresponde a la clasificación que se hace de los plásticos para poder reciclarlos correctamente. Nada que ver con la leyenda popular según la que el número indica cuántas veces se podría usar la botella.
"El mayor problema de las botellas es sin duda la cuestión higiénica", señala José Ángel Garde, técnico del Departamento de Tecnologías del Envase del centro tecnológico AINIA en consonancia con la teoría de los fabricantes estadounidenses. El interior de la misma puede contaminarse con microorganismos y hongos que proceden de nuestro organismo (boca) o del ambiente y que pueden provocar patologías a corto o medio plazo. Como explican en la web plasticinfo.org, "las bacterias prosperan en ambientes cálidos y húmedos" y además se adhieren con más facilidad al plástico que al vidrio o metal.
Lo ideal para eliminar esos microorganismos es el agua y el jabón, como señalan los fabricante estadounidenses, pero eso podría acabar deteriorando la botella. De ahí que Garde recomiende tirar del sentido común y asegura que la cantidad de veces que podemos rellenar de nuevo una botella "depende del uso que haga cada uno de la misma y de su higiene personal". Aunque, según éste, lo más importante es no fiarnos nunca de una botella que no hemos rellenado nosotros mismos para asegurarnos que sabemos cuál es el líquido que contiene.
Además resulta fundamental atender a las recomendaciones de conservación del fabricante que aparecen claramente reflejadas en la etiqueta: proteger de la luz solar, preservar de olores agresivos y conservar en un lugar limpio, fresco y seco.
A esta lista se añaden otras apreciaciones como las del gobierno de Nueva Zelanda, que a través de la web del Ministerio de Industrias Primarias, insiste en la necesidad de "lavarse las manos antes de rellenar las botella y examinarla para asegurarnos que no está dañada". Asimismo hacen hincapié en la necesidad de asegurarnos conocer la procedencia del agua y no compartir la botella si se bebe directamente de ella.
UN MATERIAL SEGURO
La proliferación de bacterias es pues el motivo por el que no se recomienda reutilizar constantemente las botellas de plástico, frente a la creencia popular de que el plástico puede provocar cáncer por la liberación de DEHA, un componente supuestamente cancerígeno.
"Desde el punto de vista de que el material se degrade y pueda transferir sustancias no deseadas al agua contenida (tanto antes de rellenar como después) es muy poco probable, ya que el PET resiste este tratamiento", asegura Garde.
Es la idea que defiende desde ANEABE, donde aseguran que el plástico es un material muy seguro: "Además existe una legislación muy rigurosa de materiales en contacto con los alimentos que, además, es revisada periódicamente". Como señalan en la web de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, los materiales en contacto con alimentos están regulados en toda la Unión Europea de forma unánime. Según la norma, "no deben ceder sus constituyentes a los alimentos en cantidades superiores a las establecidas. Para ello, se establecen límites de migración específica, para determinadas sustancias, y límites de migración global, así como los ensayos de migración para demostrar la conformidad del material".
De esta forma, el material plástico que compone la botella (PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos pero en condiciones normales no sería peligroso para la salud.
En lo referente al DEHA, la sustancia supuestamente cancerígena que se libera al reutilizar las botellas, el instituto de investigación del cáncer de Reino Unido (Cancer Research UK) asegura que no hay pruebas convincentes de que las botellas de plástico contengan este material por lo que no se puede asegurar que el uso de estas botellas cause cáncer. Una conclusión a la que llegaron en 2003 investigadores suizos al estudiar el caso en tres países diferentes. En ninguno de ellos se encontraron concentraciones significativas de DEHA en el agua de las botellas analizadas, estando en todos ellos por debajo de los niveles indicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, se concluyó que es muy poco probable ingerir este material cuando bebemos agua de botella, tanto si es mineral o si la hemos sacado del grifo.
Fuente: The Huffington Post
jueves, 4 de septiembre de 2014
La calidad del agua en botellas de vidrio y plástico
El agua embotellada que se vende en España es prácticamente libre de componentes emitidos por embalaje o botellas de vidrio tapas de plástico. Sólo se detectan en algunos casos, aunque en cantidades mucho menores que los límites encontraron perjudicial para la salud.
Así lo revela el análisis de más de 130 tipos de agua mineral por investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Español (CSIC).
Los materiales plásticos utilizados en el envasado de alimentos se componen de moléculas pequeñas o monómeros que, junto con sus aditivos, pueden migrar en el producto durante el envasado de fabricación, el llenado o el almacenamiento.
Ahora los científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Laboratorio Oliver Rodés se han centrado en los componentes que pueden transmitirse de las botellas de plástico o vidrio al agua.
Más específicamente, se han analizado cinco tipos de ftalatos (ésteres de ácido ftálico), dietilhexilo adipato (DEHA), octilfenol, nonilfenol y bisfenol A (BPA).
Estas sustancias son comunes en la fabricación de envases, pero pueden tener efectos tóxicos en órganos reproductores y el sistema endocrino si exceden los límites establecidos por la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.
Los investigadores han analizado el agua mineral de 131 manantiales y tres de agua potable preparada a partir de 94 marcas que se venden en España. Las muestras se toman justo después del envasado en plantas de embotellado y después de haber estado almacenado durante un año, para evaluar si se ha producido cualquier migración de los componentes o aditivos plásticos durante este período. Los resultados fueron publicados en la revista Food Chemistry .
"Las conclusiones del estudio indican que tanto el envase, ya sea de plástico o de vidrio, y el agua embotellada son totalmente seguros para la salud y cumplen con la legislación vigente ", subraya la autora principal, Silvia Lacorte, a SINC.
De un total de 6.516 valores, sólo el 5,6% dio positivo. Los constituyentes que aparecen más comúnmente eran DEHP o di (2-etilhexil) ftalato, en relación con las tapas de las botellas de vidrio, y BPA, vinculados a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable común en la industria.
Sin embargo, las concentraciones son insignificantes y muy inferior a los límites máximos de ingesta diaria total o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP, 231 litros de agua tendrían que ser bebido por día para alcanzar el límite establecido por la legislación (0,05 mg / kg peso corporal / día) o 124 litros si se trata de BPA.
"Teniendo en cuenta la concentración de los constituyentes y el consumo diario de agua embotellada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingestión es inexistente", insiste Lacorte.
El investigador señala que los resultados "pueden ser útiles para las empresas embotelladoras y tapa de resina y distribuidores que están mejorando continuamente sus productos para limitar la migración de los envases y mantener las cualidades del agua de manantial."
Más de un problema organoléptico de una de toxicidad
"La migración de los componentes a veces crea un problema organoléptico, más que la toxicidad, y es la razón por qué las empresas embotelladoras se refiere, ante todo, en el uso de los plásticos que no afectan el sabor para el consumidor", agrega.
El análisis también revela que las botellas de tereftalato de polietileno (PET) de plástico con una tapa de polietileno de alta densidad, la mayoría de las botellas de agua en el mercado, tienen bajos niveles de plastificantes.
También se ha observado que la forma del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco lo hace el tiempo de almacenamiento, dado que los componentes detectados en las muestras recientemente embotelladas eran básicamente las mismas que las de haber pasado un año en almacenamiento.
Sólo agua carbonatada puede aumentar ligeramente los procesos de migración, que en general están relacionados con el tipo de monómero o de plástico material utilizado para fabricar el envase.
"El agua embotellada a menudo ha recibido críticas con respecto a la migración de plastificantes, pero en realidad casi no sucede en absoluto, y si lo hace, ahora sabemos por qué, para que podamos mejorar su envasado , "Lacorte señala, a continuación, reitera:" En España puede parecer un lujo de beber agua embotellada, pero en muchos países es una necesidad porque no hay agua corriente, y en todo caso debe ser seguro y de calidad. "
Fuente: Foodnewslatam
martes, 27 de mayo de 2014
Agua Embotellada
Agua embotellada: una máquina fabrica los tapones, las preformas, las botellas, las rellena, les añade la etiqueta y las deja listas.
martes, 11 de febrero de 2014
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