Un blog dedicado a la tecnología, usos, reciclaje y aspectos culturales relacionados con el material más utilizado y que más influye en nuestro día a día: Los plásticos en toda su diversidad.
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viernes, 23 de enero de 2015
jueves, 22 de enero de 2015
Ojo al puchero: cómo elegir la cazuela perfecta
Nuestras cocinas han cambiado mucho en los últimos años. Las placas vitrocerámicas casi han desbancado al gas y los pucheros de barro han sido sustituidos por un menaje antiadherente, ligero y sencillo de limpiar que nos hace la vida más fácil, aunque como advierten varios organismos internacionales, entre ellos la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), no siempre exenta de riesgos.
“Algunos compuestos perfluorados (PFOA y PFOS) que han sido utilizados como antiadherentes podrían alterar el sistema endocrino y el equilibrio hormonal. La ciencia nos dice que no está claro que haya un umbral seguro de exposición a este tipo de contaminantes”, explica Carlos de Prada, responsable de la campaña Hogar sin tóxicos de la Fundación Vivo Sano. Los materiales más recomendables son el vidrio, el barro, la cerámica, el acero y el hierro. Por el contrario, el aluminio (que un estudio de la Universidad británica de Keele ha vinculado con problemas respiratorios y neurológicos) y el teflón con PFOA (que ya prácticamente no se comercializa pero que la American Cancer Society relaciona con ciertos tipos de cáncer) son los menos seguros.“En cualquier caso, no soy amigo de los excesos de alarma, aunque sí de que las personas piensen un poco en qué es lo que están poniendo en contacto con la comida y actúen en consecuencia”, añade De Prada.
Etiqueta en la cocina
La EFSA analiza todos los materiales que entran en contacto con los alimentos. Esto incluye no solo sartenes y pucheros, sino también el envasado del producto. “Es muy importante valorar si alguno de los componentes químicos que entran en contacto con un alimento puede migrar y adulterarlo”, explican desde la autoridad europea. Uno de los componentes que más atención ha acaparado es el bisfenol A (BPA), un derivado del petróleo que aparece en plásticos, el interior de latas de conserva y en envases de policarbonato (los marcados con el triángulo de reciclado número 7), y que parece afectar al funcionamiento del sistema endocrino, por lo que en países como EE UU y Canadá se ha prohibido su uso en biberones. Europa está estudiando suprimirlo en todos los envases alimentarios. De Prada insiste en que un etiquetado correcto (algo que ya ha regulado el Parlamento Europeo) es fundamental: “En el caso de las sartenes, los fabricantes deberían poner qué sustancias concretas están empleando. Por ejemplo, me gustaría que en esas etiquetas no solo me dijesen que no llevan PFOA, sino qué otro compuesto lleva en lugar del PFOA. Se suele pensar, sin más, que si algo está a la venta es que alguien lo habrá controlado debidamente y es seguro al 100%. Lo triste es que, a poco que uno indague, sabrá cuántas cosas que han estado a la venta en su momento acabaron prohibidas”, concluye.
¿Y qué opinan los cocineros?
“Utilizo lo que me da mejor resultado, que generalmente suele ser material de última generación”, explica el chef con siete estrellas Michelin Martín Berasategui. “Pero también tengo cacharrería tradicional que utilizo para determinadas cosas. Eso sí, siempre me cuido mucho de que los materiales con los que están hechos no entrañen ningún riesgo para la salud”, añade.
Ya existen cacerolas antiadherentes con revestimiento de polvo de diamante que no contienen aluminio ni el nocivo PFOA. Ahora bien, desde el punto de vista del paladar, ¿sale la comida igual de sabrosa en un puchero de nueva generación? “Depende del alimento”, explica Berasategui. “Por ejemplo, a mí las cocochas al Pil-Pil no me gusta hacerlas en una antiadherente porque bailan demasiado y no ligan como me gusta. Para eso utilizo una cazuela grande, donde me manejo mucho mejor”.
Siete materiales para siete ollas
- Aluminio. Es barato y ligero, pero al entrar en contacto con alimentos ácidos, desprende sales. Lo más seguro es usar aluminio fundido anodizado, aunque si se raya hay que sustituirlo.
- Acero inoxidable. Uno de los más seguros. Es una aleación que contiene níquel y, a veces, cromo (se llama acero tipo 316). El que contiene titanio (el acero Ti316) es menos poroso y más resistente. No es un buen conductor del calor, así que hay que vigilar que la comida no se pegue. Es mejor utilizarlo para la cocción.
- Hierro. Es seguro, pero pesado, y tarda en calentarse. Lo importante es asegurarse de que no tenga óxido que pudiera contaminar los alimentos (para evitarlo hay que lavar a mano, secar rápidamente y cubrir la superficie con una capa de aceite). Alternativa: el menaje de hierro colado, cuyo esmaltado evita la oxidación.
- Barro. Ideal para la cocina lenta (guisos o legumbres) y uno de los materiales más seguros. Las cazuelas de barro son de arcilla recubierta con un esmalte (que no debería contener ni plomo ni cadmio) para evitar la porosidad. Las ollas no esmaltadas se pueden impermeabilizar en casa empapándolas de aceite y horneándolas.
- Teflón. Nombre comercial del politetrafluoretileno. Es el material antiadherente más extendido. Es inalterable a menos de 260º C, pero el ácido que se usa para fijarlo a las sartenes, el PFOA, sí podría migrar a los alimentos. Hay estudios que lo relacionan con varios trastornos.
- Silicona. Barato y versátil, no reacciona al entrar en contacto con los alimentos, a excepción de los ácidos. Como su uso es reciente, no hay muchos estudios sobre su seguridad. Se recomienda optar por la silicona platino y asegurarse de que los tintes utilizados para colorearla no contengan componentes tóxicos.
- Vidrio. Los científicos lo consideran uno de los más seguros ya que no reacciona en contacto con los alimentos. El más utilizado es el borosilicato (se mezcla con boro, sílice, sodio y calcio) y, recientemente, el vitrocerámico (vidrio y cristales cerámicos), que además es más resistente a los cambios bruscos de temperatura.
Autora del Artículo: Eva Hobbs
Publicado: Salud El País
martes, 14 de octubre de 2014
¿Cuántas veces puedo rellenar la botella de agua?
Justo cuando nos dirigíamos a la fuente a rellenar la botella de agua mineral con agua del grifo, descubrimos en su etiqueta una leyenda que dice: "Por su seguridad. NO rellene".
¿Qué significa esto?
Es la primera vez que leemos una frase así en una etiqueta de la botella de plástico. De hecho son muy pocas marcas las que incluyen esta leyenda. Fuensanta es una de ellas y Cabreiroá, la que tenemos entre manos, es otra. Así que decidimos descubrir el significado de esas cinco palabras. ¿Será cierto eso que dicen de que es peligroso para la salud reutilizar las botellas de agua?
Hace unos días recogíamos en El Huffington Post un artículo de nuestra colega estadounidense Amanda L. Chan en el que se hacía eco de la opinión de los propios fabricantes de ese país: en 2007 recomendaban en la revista Practical Gastroenterology que los consumidores no rellenasen botellas de agua desechable. "Reutilizar botellas de plástico puede provocar contaminación bacteriana, a menos que las lavemos de forma regular". El problema es que hacerlo con agua y jabón (para eliminar esas bacterias) puede estropear la botella y deteriorarla.
¿Pasa lo mismo en España? ¿Tiene el mismo fin el mensaje leído en la botella de agua Cabreiroá? ¿Es un asunto comercial o es verdad lo que dicen muchos de que el material de la botella es cancerígeno, como señala la creencia popular?
Es la propia marca quien tiene la respuesta y son ellos los que nos dan una explicación a este enigma. A través del teléfono nos ponemos en contacto con la oficina de atención al consumidor y con la fábrica en Verín (Ourense). Unos y otros nos dan la misma respuesta: no, no hay que preocuparse por la salud. Si el mensaje está ahí es para evitar que se rellene de otros líquidos que puedan confundirse con agua y que sean tóxicos para el consumo humano. Se refieren al caso vivido en 2008 en el municipio de Cea (Ourense), cuando una mujer bebió el líquido transparente con el que se rellenó una botella y resultó ser lavavajillas. Sufrió fuertes quemaduras en la garganta.
"Con respeto a la reutilización, no hay problemas de seguridad alimentaria, pero se aconseja no reutilizar las botellas para evitar fraudes [la empresa de la marca que figura en la etiqueta puede responder únicamente de la calidad y seguridad del producto que ha envasado] y como medida para la prevención de accidentes", nos explican desde la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE).
SIN FECHA DE CADUCIDAD
La mayoría de las botellas de agua que se comercializan en España están hechas a partir de PET, un plástico llamado tereftalato de polietileno con gran resistencia a los agentes químicos, estabilidad a la intemperie y alta rigidez, entre otras características. En la botella se representa con un triángulo en cuyo interior aparece un 1. Ese 1 corresponde a la clasificación que se hace de los plásticos para poder reciclarlos correctamente. Nada que ver con la leyenda popular según la que el número indica cuántas veces se podría usar la botella.
"El mayor problema de las botellas es sin duda la cuestión higiénica", señala José Ángel Garde, técnico del Departamento de Tecnologías del Envase del centro tecnológico AINIA en consonancia con la teoría de los fabricantes estadounidenses. El interior de la misma puede contaminarse con microorganismos y hongos que proceden de nuestro organismo (boca) o del ambiente y que pueden provocar patologías a corto o medio plazo. Como explican en la web plasticinfo.org, "las bacterias prosperan en ambientes cálidos y húmedos" y además se adhieren con más facilidad al plástico que al vidrio o metal.
Lo ideal para eliminar esos microorganismos es el agua y el jabón, como señalan los fabricante estadounidenses, pero eso podría acabar deteriorando la botella. De ahí que Garde recomiende tirar del sentido común y asegura que la cantidad de veces que podemos rellenar de nuevo una botella "depende del uso que haga cada uno de la misma y de su higiene personal". Aunque, según éste, lo más importante es no fiarnos nunca de una botella que no hemos rellenado nosotros mismos para asegurarnos que sabemos cuál es el líquido que contiene.
Además resulta fundamental atender a las recomendaciones de conservación del fabricante que aparecen claramente reflejadas en la etiqueta: proteger de la luz solar, preservar de olores agresivos y conservar en un lugar limpio, fresco y seco.
A esta lista se añaden otras apreciaciones como las del gobierno de Nueva Zelanda, que a través de la web del Ministerio de Industrias Primarias, insiste en la necesidad de "lavarse las manos antes de rellenar las botella y examinarla para asegurarnos que no está dañada". Asimismo hacen hincapié en la necesidad de asegurarnos conocer la procedencia del agua y no compartir la botella si se bebe directamente de ella.
UN MATERIAL SEGURO
La proliferación de bacterias es pues el motivo por el que no se recomienda reutilizar constantemente las botellas de plástico, frente a la creencia popular de que el plástico puede provocar cáncer por la liberación de DEHA, un componente supuestamente cancerígeno.
"Desde el punto de vista de que el material se degrade y pueda transferir sustancias no deseadas al agua contenida (tanto antes de rellenar como después) es muy poco probable, ya que el PET resiste este tratamiento", asegura Garde.
Es la idea que defiende desde ANEABE, donde aseguran que el plástico es un material muy seguro: "Además existe una legislación muy rigurosa de materiales en contacto con los alimentos que, además, es revisada periódicamente". Como señalan en la web de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, los materiales en contacto con alimentos están regulados en toda la Unión Europea de forma unánime. Según la norma, "no deben ceder sus constituyentes a los alimentos en cantidades superiores a las establecidas. Para ello, se establecen límites de migración específica, para determinadas sustancias, y límites de migración global, así como los ensayos de migración para demostrar la conformidad del material".
De esta forma, el material plástico que compone la botella (PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos pero en condiciones normales no sería peligroso para la salud.
En lo referente al DEHA, la sustancia supuestamente cancerígena que se libera al reutilizar las botellas, el instituto de investigación del cáncer de Reino Unido (Cancer Research UK) asegura que no hay pruebas convincentes de que las botellas de plástico contengan este material por lo que no se puede asegurar que el uso de estas botellas cause cáncer. Una conclusión a la que llegaron en 2003 investigadores suizos al estudiar el caso en tres países diferentes. En ninguno de ellos se encontraron concentraciones significativas de DEHA en el agua de las botellas analizadas, estando en todos ellos por debajo de los niveles indicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, se concluyó que es muy poco probable ingerir este material cuando bebemos agua de botella, tanto si es mineral o si la hemos sacado del grifo.
Fuente: The Huffington Post
jueves, 18 de septiembre de 2014
Plástico y microondas: ¿son compatibles?
Es probable es que haya recibido un email que diga: "Por favor lea ésto" y aparece un mensaje urgente sobre los peligros de cocinar en el microondas la comida en recipientes de plástico o envoltura del mismo material.
El mensaje advierte que las sustancias químicas pueden filtrarse del plástico y en la comida, causando cáncer, problemas reproductivos, y otros males. ¿Hay algo de verdad en esto, o es sólo otra "leyenda urbana"? Como suele ser el caso con los e-mails alarmistas, éste contiene un pequeño núcleo de verdad - y una gran cantidad de información errónea.
Cuando la comida se envuelve en plástico o colocado en un recipiente de plástico y se introduce en el microondas, las sustancias empleadas en la fabricación del plástico (plastificantes) pueden filtrar a la comida. En particular, los alimentos grasos como carnes y quesos causan una sustancia química llamada adipato dietilhexilo que se escurre fuera del plástico. Esto ciertamente suena horrible, así que no es de extrañar que una advertencia está haciendo su camino, a través de la Web.
Pero esto es lo que los correos electrónicos no mencionan. La FDA, que reconoce la posibilidad de que pequeñas cantidades de plásticos pueden migrar, y regula estrechamente envases y materiales plásticos que entran en contacto con alimentos. La FDA requiere que los fabricantes pongan a prueba estos contenedores y que esas pruebas cumplen con las normas y especificaciones de la FDA. Por eso, siempre revise los datos de prueba antes de aprobar un contenedor.
Algunas de estas pruebas miden la migración de las sustancias químicas a temperaturas, que es probable que encuentre durante el uso ordinario del recipiente o envoltura. Para la aprobación del microondas, la agencia mide la relación entre la superficie de plástico para alimentos, la frecuencia es una persona que pueda comer del contenedor, y lo caliente que se puede esperar que la comida saliese del microondas.
Entonces, los científicos miden las sustancias químicas que se filtran y el grado en el que emigran a diferentes tipos de alimentos. La cantidad máxima permitida es de 100-1.000 veces menos por kilo de peso corporal que la cantidad indicada para dañar a los animales de laboratorio a través de una vida de consumo.
Solamente los contenedores plásticos que pasan esta prueba pueden mostrar un icono para microondas, las palabras "seguro de microondas," o palabras en el sentido de que están aprobados para su uso en hornos de microondas.
¿Qué pasa con los envases sin etiqueta para microondas?
Sólo los contenedores etiquetados "microondas" se han probado seguros para tal fin.
Un recipiente que no está etiquetado para uso seguro de microondas no es necesariamente peligroso; la FDA simplemente no ha determinado si lo es. Con el film para cubrir alimentos ocurre lo mismo.
Contrariamente a la creencia popular, un poco de espuma de poliestireno y otros recipientes de poliestireno con seguridad se pueden utilizar en el microondas. Sólo se tiene que seguir la misma regla que sigue para otros envases de plástico: Revise la etiqueta.
Aquí están algunos aspectos a tener en cuenta al utilizar el microondas:
Fuente: Salud Hoy
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| Foto: www.notinformopr.com |
El mensaje advierte que las sustancias químicas pueden filtrarse del plástico y en la comida, causando cáncer, problemas reproductivos, y otros males. ¿Hay algo de verdad en esto, o es sólo otra "leyenda urbana"? Como suele ser el caso con los e-mails alarmistas, éste contiene un pequeño núcleo de verdad - y una gran cantidad de información errónea.
Cuando la comida se envuelve en plástico o colocado en un recipiente de plástico y se introduce en el microondas, las sustancias empleadas en la fabricación del plástico (plastificantes) pueden filtrar a la comida. En particular, los alimentos grasos como carnes y quesos causan una sustancia química llamada adipato dietilhexilo que se escurre fuera del plástico. Esto ciertamente suena horrible, así que no es de extrañar que una advertencia está haciendo su camino, a través de la Web.
Pero esto es lo que los correos electrónicos no mencionan. La FDA, que reconoce la posibilidad de que pequeñas cantidades de plásticos pueden migrar, y regula estrechamente envases y materiales plásticos que entran en contacto con alimentos. La FDA requiere que los fabricantes pongan a prueba estos contenedores y que esas pruebas cumplen con las normas y especificaciones de la FDA. Por eso, siempre revise los datos de prueba antes de aprobar un contenedor.
Algunas de estas pruebas miden la migración de las sustancias químicas a temperaturas, que es probable que encuentre durante el uso ordinario del recipiente o envoltura. Para la aprobación del microondas, la agencia mide la relación entre la superficie de plástico para alimentos, la frecuencia es una persona que pueda comer del contenedor, y lo caliente que se puede esperar que la comida saliese del microondas.
Entonces, los científicos miden las sustancias químicas que se filtran y el grado en el que emigran a diferentes tipos de alimentos. La cantidad máxima permitida es de 100-1.000 veces menos por kilo de peso corporal que la cantidad indicada para dañar a los animales de laboratorio a través de una vida de consumo.
Solamente los contenedores plásticos que pasan esta prueba pueden mostrar un icono para microondas, las palabras "seguro de microondas," o palabras en el sentido de que están aprobados para su uso en hornos de microondas.
¿Qué pasa con los envases sin etiqueta para microondas?
Sólo los contenedores etiquetados "microondas" se han probado seguros para tal fin.
Un recipiente que no está etiquetado para uso seguro de microondas no es necesariamente peligroso; la FDA simplemente no ha determinado si lo es. Con el film para cubrir alimentos ocurre lo mismo.
Contrariamente a la creencia popular, un poco de espuma de poliestireno y otros recipientes de poliestireno con seguridad se pueden utilizar en el microondas. Sólo se tiene que seguir la misma regla que sigue para otros envases de plástico: Revise la etiqueta.
Aquí están algunos aspectos a tener en cuenta al utilizar el microondas:
- La mayoría de los contenedores de comida para llevar, botellas de agua y tinas de plástico o frascos realizados para mantener la margarina, yogurt, crema batida, y alimentos como el queso crema, la mayonesa y la mostaza no son para microondas.
- Para microondas, las bandejas de la comida para llevar están formuladas para su uso una sola vez y así lo dirá en el paquete.
- No meter en el microondas bolsas de almacenamiento de plástico o bolsas de plástico de la tienda de comestibles.
- Antes de cocinar en el microondas la comida, asegúrese de ventilar el contenedor: Deje la tapa abierta, o levante el borde de la cubierta.
- No permita que el plástico toque los alimentos en el microondas, ya que podría derretirse. Papel encerado, papel de cocina pergamino, o toallas de papel blancas son alternativas.
- Si usted está preocupado acerca de envolturas o recipientes de plástico en el microondas, traslade los alimentos a recipientes de vidrio.
Fuente: Salud Hoy
miércoles, 27 de noviembre de 2013
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