Un blog dedicado a la tecnología, usos, reciclaje y aspectos culturales relacionados con el material más utilizado y que más influye en nuestro día a día: Los plásticos en toda su diversidad.
jueves, 30 de octubre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
El arte de hacer escobas
La empresa cántabra Verdeboos-Plastidon ha conseguido aumentar su producción y su plantilla a base de apostar por la I+D+i y la apertura a nuevos mercados. Desde hace tiempo la empresa viene recibiendo ayuda, asesoramiento e información de Grupo SODERCAN. De hecho, la adquisición de la compañía por parte de Verdeboos se produjo en el marco del convenio de colaboración firmado entre Grupo SODERCAN y el gobierno de la provincia china de Fujian.
martes, 14 de octubre de 2014
¿Cuántas veces puedo rellenar la botella de agua?
Justo cuando nos dirigíamos a la fuente a rellenar la botella de agua mineral con agua del grifo, descubrimos en su etiqueta una leyenda que dice: "Por su seguridad. NO rellene".
¿Qué significa esto?
Es la primera vez que leemos una frase así en una etiqueta de la botella de plástico. De hecho son muy pocas marcas las que incluyen esta leyenda. Fuensanta es una de ellas y Cabreiroá, la que tenemos entre manos, es otra. Así que decidimos descubrir el significado de esas cinco palabras. ¿Será cierto eso que dicen de que es peligroso para la salud reutilizar las botellas de agua?
Hace unos días recogíamos en El Huffington Post un artículo de nuestra colega estadounidense Amanda L. Chan en el que se hacía eco de la opinión de los propios fabricantes de ese país: en 2007 recomendaban en la revista Practical Gastroenterology que los consumidores no rellenasen botellas de agua desechable. "Reutilizar botellas de plástico puede provocar contaminación bacteriana, a menos que las lavemos de forma regular". El problema es que hacerlo con agua y jabón (para eliminar esas bacterias) puede estropear la botella y deteriorarla.
¿Pasa lo mismo en España? ¿Tiene el mismo fin el mensaje leído en la botella de agua Cabreiroá? ¿Es un asunto comercial o es verdad lo que dicen muchos de que el material de la botella es cancerígeno, como señala la creencia popular?
Es la propia marca quien tiene la respuesta y son ellos los que nos dan una explicación a este enigma. A través del teléfono nos ponemos en contacto con la oficina de atención al consumidor y con la fábrica en Verín (Ourense). Unos y otros nos dan la misma respuesta: no, no hay que preocuparse por la salud. Si el mensaje está ahí es para evitar que se rellene de otros líquidos que puedan confundirse con agua y que sean tóxicos para el consumo humano. Se refieren al caso vivido en 2008 en el municipio de Cea (Ourense), cuando una mujer bebió el líquido transparente con el que se rellenó una botella y resultó ser lavavajillas. Sufrió fuertes quemaduras en la garganta.
"Con respeto a la reutilización, no hay problemas de seguridad alimentaria, pero se aconseja no reutilizar las botellas para evitar fraudes [la empresa de la marca que figura en la etiqueta puede responder únicamente de la calidad y seguridad del producto que ha envasado] y como medida para la prevención de accidentes", nos explican desde la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (ANEABE).
SIN FECHA DE CADUCIDAD
La mayoría de las botellas de agua que se comercializan en España están hechas a partir de PET, un plástico llamado tereftalato de polietileno con gran resistencia a los agentes químicos, estabilidad a la intemperie y alta rigidez, entre otras características. En la botella se representa con un triángulo en cuyo interior aparece un 1. Ese 1 corresponde a la clasificación que se hace de los plásticos para poder reciclarlos correctamente. Nada que ver con la leyenda popular según la que el número indica cuántas veces se podría usar la botella.
"El mayor problema de las botellas es sin duda la cuestión higiénica", señala José Ángel Garde, técnico del Departamento de Tecnologías del Envase del centro tecnológico AINIA en consonancia con la teoría de los fabricantes estadounidenses. El interior de la misma puede contaminarse con microorganismos y hongos que proceden de nuestro organismo (boca) o del ambiente y que pueden provocar patologías a corto o medio plazo. Como explican en la web plasticinfo.org, "las bacterias prosperan en ambientes cálidos y húmedos" y además se adhieren con más facilidad al plástico que al vidrio o metal.
Lo ideal para eliminar esos microorganismos es el agua y el jabón, como señalan los fabricante estadounidenses, pero eso podría acabar deteriorando la botella. De ahí que Garde recomiende tirar del sentido común y asegura que la cantidad de veces que podemos rellenar de nuevo una botella "depende del uso que haga cada uno de la misma y de su higiene personal". Aunque, según éste, lo más importante es no fiarnos nunca de una botella que no hemos rellenado nosotros mismos para asegurarnos que sabemos cuál es el líquido que contiene.
Además resulta fundamental atender a las recomendaciones de conservación del fabricante que aparecen claramente reflejadas en la etiqueta: proteger de la luz solar, preservar de olores agresivos y conservar en un lugar limpio, fresco y seco.
A esta lista se añaden otras apreciaciones como las del gobierno de Nueva Zelanda, que a través de la web del Ministerio de Industrias Primarias, insiste en la necesidad de "lavarse las manos antes de rellenar las botella y examinarla para asegurarnos que no está dañada". Asimismo hacen hincapié en la necesidad de asegurarnos conocer la procedencia del agua y no compartir la botella si se bebe directamente de ella.
UN MATERIAL SEGURO
La proliferación de bacterias es pues el motivo por el que no se recomienda reutilizar constantemente las botellas de plástico, frente a la creencia popular de que el plástico puede provocar cáncer por la liberación de DEHA, un componente supuestamente cancerígeno.
"Desde el punto de vista de que el material se degrade y pueda transferir sustancias no deseadas al agua contenida (tanto antes de rellenar como después) es muy poco probable, ya que el PET resiste este tratamiento", asegura Garde.
Es la idea que defiende desde ANEABE, donde aseguran que el plástico es un material muy seguro: "Además existe una legislación muy rigurosa de materiales en contacto con los alimentos que, además, es revisada periódicamente". Como señalan en la web de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, los materiales en contacto con alimentos están regulados en toda la Unión Europea de forma unánime. Según la norma, "no deben ceder sus constituyentes a los alimentos en cantidades superiores a las establecidas. Para ello, se establecen límites de migración específica, para determinadas sustancias, y límites de migración global, así como los ensayos de migración para demostrar la conformidad del material".
De esta forma, el material plástico que compone la botella (PET) puede ceder al agua ciertos compuestos potencialmente tóxicos pero en condiciones normales no sería peligroso para la salud.
En lo referente al DEHA, la sustancia supuestamente cancerígena que se libera al reutilizar las botellas, el instituto de investigación del cáncer de Reino Unido (Cancer Research UK) asegura que no hay pruebas convincentes de que las botellas de plástico contengan este material por lo que no se puede asegurar que el uso de estas botellas cause cáncer. Una conclusión a la que llegaron en 2003 investigadores suizos al estudiar el caso en tres países diferentes. En ninguno de ellos se encontraron concentraciones significativas de DEHA en el agua de las botellas analizadas, estando en todos ellos por debajo de los niveles indicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, se concluyó que es muy poco probable ingerir este material cuando bebemos agua de botella, tanto si es mineral o si la hemos sacado del grifo.
Fuente: The Huffington Post
Historia del Plástico
El término plástico en su significación más general, se aplica a las sustancias de similares estructuras que carecen de un punto fijo de evaporación y poseen durante un intervalo de temperaturas propiedades de elasticidad y flexibilidad que permiten moldearlas y adaptarlas a diferentes formas y aplicaciones. Sin embargo, en sentido concreto, nombra ciertos tipos de materiales sintéticos obtenidos mediante fenómenos de polimerización o multiplicación semi-natural de los átomos de carbono en las largas cadenas moleculares de compuestos orgánicos derivados del petróleo y otras sustancias naturales.
La palabra plástico se usó originalmente como adjetivo para denotar un escaso grado de movilidad y facilidad para adquirir cierta forma, sentido que se conserva en el término plasticidad. El invento del primer plástico se origina como resultado de un concurso realizado en 1860, cuando el fabricante estadounidense de bolas de billar Phelan and Collarder ofreció una recompensa de 10 000 dólares a quien consiguiera un sustituto del marfil natural, destinado a la fabricación de bolas de billar. Una de las personas que compitieron fue el inventor norteamericano John Wesley Hyatt, quien desarrolló el celuloide disolviendo celulosa (material de origen natural) en una solución de alcanfor y etanol. Si bien Hyatt no ganó el premio, consiguió un producto muy comercial que sería vital para el posterior desarrollo de la industria cinematográfica de finales de siglo XIX.
En 1909 el químico norteamericano de origen belga Leo Hendrik Baekeland sintetizó un polímero de gran interés comercial, a partir de moléculas de fenol y formaldehído. Se bautizó con el nombre de baquelita y fue el primer plástico totalmente sintético de la historia, fue la primera de una serie de resinas sintéticas que revolucionaron la tecnología moderna iniciando la «era del plástico». A lo largo del siglo XX el uso del plástico se hizo popular y llegó a sustituir a otros materiales tanto en el ámbito doméstico, como industrial y comercial.
En 1919 se produjo un acontecimiento que marcaría la pauta en el desarrollo de los materiales plásticos. El químico alemán Hermann Staudinger aventuró que éstos se componían en realidad de moléculas gigantes o macromoléculas. Los esfuerzos realizados para probar estas afirmaciones iniciaron numerosas investigaciones científicas que produjeron enormes avances en esta parte de la química.
La palabra plástico se usó originalmente como adjetivo para denotar un escaso grado de movilidad y facilidad para adquirir cierta forma, sentido que se conserva en el término plasticidad. El invento del primer plástico se origina como resultado de un concurso realizado en 1860, cuando el fabricante estadounidense de bolas de billar Phelan and Collarder ofreció una recompensa de 10 000 dólares a quien consiguiera un sustituto del marfil natural, destinado a la fabricación de bolas de billar. Una de las personas que compitieron fue el inventor norteamericano John Wesley Hyatt, quien desarrolló el celuloide disolviendo celulosa (material de origen natural) en una solución de alcanfor y etanol. Si bien Hyatt no ganó el premio, consiguió un producto muy comercial que sería vital para el posterior desarrollo de la industria cinematográfica de finales de siglo XIX.
En 1909 el químico norteamericano de origen belga Leo Hendrik Baekeland sintetizó un polímero de gran interés comercial, a partir de moléculas de fenol y formaldehído. Se bautizó con el nombre de baquelita y fue el primer plástico totalmente sintético de la historia, fue la primera de una serie de resinas sintéticas que revolucionaron la tecnología moderna iniciando la «era del plástico». A lo largo del siglo XX el uso del plástico se hizo popular y llegó a sustituir a otros materiales tanto en el ámbito doméstico, como industrial y comercial.
En 1919 se produjo un acontecimiento que marcaría la pauta en el desarrollo de los materiales plásticos. El químico alemán Hermann Staudinger aventuró que éstos se componían en realidad de moléculas gigantes o macromoléculas. Los esfuerzos realizados para probar estas afirmaciones iniciaron numerosas investigaciones científicas que produjeron enormes avances en esta parte de la química.
¿Cómo se fabrica el plástico?
UCPESA:
La fábrica por dentro y por fuera. La fabricación del plástico y bolsas de plástico en todo proceso.
jueves, 2 de octubre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
jueves, 18 de septiembre de 2014
Plástico y microondas: ¿son compatibles?
Es probable es que haya recibido un email que diga: "Por favor lea ésto" y aparece un mensaje urgente sobre los peligros de cocinar en el microondas la comida en recipientes de plástico o envoltura del mismo material.
El mensaje advierte que las sustancias químicas pueden filtrarse del plástico y en la comida, causando cáncer, problemas reproductivos, y otros males. ¿Hay algo de verdad en esto, o es sólo otra "leyenda urbana"? Como suele ser el caso con los e-mails alarmistas, éste contiene un pequeño núcleo de verdad - y una gran cantidad de información errónea.
Cuando la comida se envuelve en plástico o colocado en un recipiente de plástico y se introduce en el microondas, las sustancias empleadas en la fabricación del plástico (plastificantes) pueden filtrar a la comida. En particular, los alimentos grasos como carnes y quesos causan una sustancia química llamada adipato dietilhexilo que se escurre fuera del plástico. Esto ciertamente suena horrible, así que no es de extrañar que una advertencia está haciendo su camino, a través de la Web.
Pero esto es lo que los correos electrónicos no mencionan. La FDA, que reconoce la posibilidad de que pequeñas cantidades de plásticos pueden migrar, y regula estrechamente envases y materiales plásticos que entran en contacto con alimentos. La FDA requiere que los fabricantes pongan a prueba estos contenedores y que esas pruebas cumplen con las normas y especificaciones de la FDA. Por eso, siempre revise los datos de prueba antes de aprobar un contenedor.
Algunas de estas pruebas miden la migración de las sustancias químicas a temperaturas, que es probable que encuentre durante el uso ordinario del recipiente o envoltura. Para la aprobación del microondas, la agencia mide la relación entre la superficie de plástico para alimentos, la frecuencia es una persona que pueda comer del contenedor, y lo caliente que se puede esperar que la comida saliese del microondas.
Entonces, los científicos miden las sustancias químicas que se filtran y el grado en el que emigran a diferentes tipos de alimentos. La cantidad máxima permitida es de 100-1.000 veces menos por kilo de peso corporal que la cantidad indicada para dañar a los animales de laboratorio a través de una vida de consumo.
Solamente los contenedores plásticos que pasan esta prueba pueden mostrar un icono para microondas, las palabras "seguro de microondas," o palabras en el sentido de que están aprobados para su uso en hornos de microondas.
¿Qué pasa con los envases sin etiqueta para microondas?
Sólo los contenedores etiquetados "microondas" se han probado seguros para tal fin.
Un recipiente que no está etiquetado para uso seguro de microondas no es necesariamente peligroso; la FDA simplemente no ha determinado si lo es. Con el film para cubrir alimentos ocurre lo mismo.
Contrariamente a la creencia popular, un poco de espuma de poliestireno y otros recipientes de poliestireno con seguridad se pueden utilizar en el microondas. Sólo se tiene que seguir la misma regla que sigue para otros envases de plástico: Revise la etiqueta.
Aquí están algunos aspectos a tener en cuenta al utilizar el microondas:
Fuente: Salud Hoy
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| Foto: www.notinformopr.com |
El mensaje advierte que las sustancias químicas pueden filtrarse del plástico y en la comida, causando cáncer, problemas reproductivos, y otros males. ¿Hay algo de verdad en esto, o es sólo otra "leyenda urbana"? Como suele ser el caso con los e-mails alarmistas, éste contiene un pequeño núcleo de verdad - y una gran cantidad de información errónea.
Cuando la comida se envuelve en plástico o colocado en un recipiente de plástico y se introduce en el microondas, las sustancias empleadas en la fabricación del plástico (plastificantes) pueden filtrar a la comida. En particular, los alimentos grasos como carnes y quesos causan una sustancia química llamada adipato dietilhexilo que se escurre fuera del plástico. Esto ciertamente suena horrible, así que no es de extrañar que una advertencia está haciendo su camino, a través de la Web.
Pero esto es lo que los correos electrónicos no mencionan. La FDA, que reconoce la posibilidad de que pequeñas cantidades de plásticos pueden migrar, y regula estrechamente envases y materiales plásticos que entran en contacto con alimentos. La FDA requiere que los fabricantes pongan a prueba estos contenedores y que esas pruebas cumplen con las normas y especificaciones de la FDA. Por eso, siempre revise los datos de prueba antes de aprobar un contenedor.
Algunas de estas pruebas miden la migración de las sustancias químicas a temperaturas, que es probable que encuentre durante el uso ordinario del recipiente o envoltura. Para la aprobación del microondas, la agencia mide la relación entre la superficie de plástico para alimentos, la frecuencia es una persona que pueda comer del contenedor, y lo caliente que se puede esperar que la comida saliese del microondas.
Entonces, los científicos miden las sustancias químicas que se filtran y el grado en el que emigran a diferentes tipos de alimentos. La cantidad máxima permitida es de 100-1.000 veces menos por kilo de peso corporal que la cantidad indicada para dañar a los animales de laboratorio a través de una vida de consumo.
Solamente los contenedores plásticos que pasan esta prueba pueden mostrar un icono para microondas, las palabras "seguro de microondas," o palabras en el sentido de que están aprobados para su uso en hornos de microondas.
¿Qué pasa con los envases sin etiqueta para microondas?
Sólo los contenedores etiquetados "microondas" se han probado seguros para tal fin.
Un recipiente que no está etiquetado para uso seguro de microondas no es necesariamente peligroso; la FDA simplemente no ha determinado si lo es. Con el film para cubrir alimentos ocurre lo mismo.
Contrariamente a la creencia popular, un poco de espuma de poliestireno y otros recipientes de poliestireno con seguridad se pueden utilizar en el microondas. Sólo se tiene que seguir la misma regla que sigue para otros envases de plástico: Revise la etiqueta.
Aquí están algunos aspectos a tener en cuenta al utilizar el microondas:
- La mayoría de los contenedores de comida para llevar, botellas de agua y tinas de plástico o frascos realizados para mantener la margarina, yogurt, crema batida, y alimentos como el queso crema, la mayonesa y la mostaza no son para microondas.
- Para microondas, las bandejas de la comida para llevar están formuladas para su uso una sola vez y así lo dirá en el paquete.
- No meter en el microondas bolsas de almacenamiento de plástico o bolsas de plástico de la tienda de comestibles.
- Antes de cocinar en el microondas la comida, asegúrese de ventilar el contenedor: Deje la tapa abierta, o levante el borde de la cubierta.
- No permita que el plástico toque los alimentos en el microondas, ya que podría derretirse. Papel encerado, papel de cocina pergamino, o toallas de papel blancas son alternativas.
- Si usted está preocupado acerca de envolturas o recipientes de plástico en el microondas, traslade los alimentos a recipientes de vidrio.
Fuente: Salud Hoy
España, único país europeo que reclicla plástico mixto y el film
España es el único país de Europa que evita que los plásticos mixtos -tales como envases de yogur, tarrinas o bandejas- y los tipo film -como las bolsas de basura- acaben su vida útil en la incineradora, según la directora general de Cicloplast, Teresa Martínez.
Martínez ha participado como ponente hoy en las I Jornadas Anarpla/Ecoembes sobre el futuro del reciclado de los envases de plástico, donde ha destacado la "singularidad y diferencia" de España en sentido positivo al hacerse cargo del reciclado de estos plásticos.
"En este momento el panorama de políticas de reciclaje en Europa es muy diverso", ha explicado Martínez, ya que "muchos países sólo recogen envases huecos y rígidos como botellas y otros sólo recolectan aquellos de los que puedan obtener algún bien económico en el mercado".
En este aspecto, sólo España y Alemania almacenan y dan una nueva vida a envases de tipo flexible, cuyo destino final es, sobre todo, la transformación en nuevas bolsas de basura, tuberías o el llamado "símil madera" para parques o mobiliario urbano.
Al abarcar las cuatro fracciones distintas de plásticos -PEAD (botellas), PET (packs tipo detergentes), film y mixtos- "se pierde calidad de flujo y cada gramo más que queramos reciclar va a suponer un mayor esfuerzo", ha advertido.
En 2013 se reciclaron un total de 371.000 toneladas de plásticos del hogar, lo que supone el aumento del 3,7 % respecto al año anterior; mientras que la media de plásticos del hogar reciclados por habitante y año se encuentra actualmente en 7,7 kilogramos, una cifra mayor que la media europea y sólo superada por Alemania.
Todo ello ha contribuido a superar el objetivo legal y plantear nuevas metas como el 60 % de reciclado del total de productos y la prohibición de vertederos para materiales reciclables, ambas medidas propuestas para 2050.
El problema que se plantea ante estos retos es "la situación de los precios de mercado, y que siga mereciendo la pena acudir al vertedero antes que reciclar", ha subrayado la directora general de Cicloplast, quien ha admitido también que "la valoración energética de los residuos es todavía insuficiente en España".
La solución pasa por cumplir las especificaciones técnicas de los productos, realizar campañas de mejora de la calidad de desechos -no tanto la cantidad como qué se tira a cada contenedor- y contar con el apoyo de las administraciones en proyectos de I+D+i.
Ejemplos de esta colaboración son los separadores de plástico del carril bici de Barcelona y la gestión de los plásticos de uso agrícola por la asociación Cicloagro de la Junta de Andalucía.
Pero el gran éxito es, según Martínez, la inclusión del plástico reciclado en carreteras y asfaltos modificados, ya que "hasta ahora no se había conseguido la estabilidad temporal suficiente para poder almacenarlo en vez de tener que elaborarlo ‘in situ’", ha explicado.
Aunque es consciente de que "desde el punto de vista de la eco-eficiencia, es imposible llegar al 100 % de reciclado", ha asegurado que es importante que las empresas del sector sigan promoviendo la formación en reciclaje para toda la sociedad.
Fuente: EFE
lunes, 8 de septiembre de 2014
La caja de frutas reutilizable
Una caja de plástico (de polietileno de alta densidad o de polipropileno) puede servir para almacenar cosas en casa, para sentarse encima si se le da la vuelta, para colocar libros si se pone en vertical… O incluso para transportar fruta o verdura desde el campo hasta las tiendas.
Reutilizar los objetos para evitar tener que fabricar otros nuevos constituye una de las reglas de oro del ecologismo, que defiende esta opción antes que el reciclaje. Esto parece coherente, sobre todo, si se trata del tipo de reciclaje en el que un material no se utiliza para fabricar otro igual, sino para transformarse en otro muy distinto que al final de su vida útil ya no se podrá volver a reciclar (como el textil fabricado con botellas de PET). Sin embargo, la reutilización no tiene por qué ser siempre la mejor alternativa. Veámoslo con un envase muy común: la misma caja de frutas.
¿Cuál es la opción más ambiental para transportar productos hortofrutícolas: usar cajas de plástico reutilizables o de cartón de un solo uso? Pues, depende. Un trabajo de investigación de la Universidad del Estado de Michigan (EE UU) comparó estos dos tipos de envases para cargamentos de diez frutas u hortalizas distintas en el mercado norteamericano y concluyó que los de plástico reutilizables requerían un 39% menos de energía, producían un 95% menos de residuos y generaban un 29% menos de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, los resultados fueron totalmente distintos en un estudio que realizaron hace unos años la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) para el envío de tomates en camiones refrigerados desde Almería a Hamburgo (Alemania).
Lo habitual cuando se mandan frutas u hortalizas fuera de España es que vayan en "envase perdido" que no va a volver. Ahora bien, los investigadores quisieron comparar los efectos ambientales de enviar esos tomates en cajas de cartón ondulado de un solo uso o de plástico plegables (que se pliegan una vez vacías). En este estudio, las cajas de cartón eran fabricadas nuevas para cada viaje y luego recicladas en Alemania para volver a producir cartón, mientras que las de plástico eran transportadas de vuelta a España para reutilizarlas de 5 a 100 veces. La conclusión principal fue que el impacto ambiental del envase de cartón ondulado de un solo uso era menor que el de plástico reutilizable en seis de las diez categorías analizadas (entre ellas, la del cambio climático), incluso considerando la hipótesis de las 100 reutilizaciones de las cajas de plástico.
En cada uno de estos estudios los resultados fueron completamente distintos. De esto se pueden deducir dos cosas. Primera: las conclusiones de los trabajos basados en el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) dependen mucho de dónde, cómo y quiénes lo hagan. Y segundo: las cajas de plástico reutilizables o las de un solo uso de cartón no son mejores o peores por sí mismas, sino que resulta también clave lo qué se haga con ellas. ¿Qué es lo que determina que sea preferible un sistema de envases reutilizables o de un solo uso?
Como explica Mercedes Hortal, responsable del Departamento de Sostenibilidad de ITENE (un centro tecnológico de Valencia en el que participan numerosas empresas del sector), el que la balanza se incline hacia un lado u otro depende de diversos factores, siendo el principal la distancia de los desplazamientos. El utilizar envases reutilizables para enviar un producto a 2.457 kilómetros, como los tomates a Alemania, aumenta de forma considerable el impacto del transporte, pues las cajas reutilizables suelen ser más pesadas y voluminosas, además de tener que traerlas de vuelta (lo que supone un mayor consumo de carburante aunque se aproveche la vuelta de camiones vacíos).
Lo cierto es que el ejemplo del tomate tampoco ha sido escogido al azar, pues se trata de la hortaliza que más se exporta desde España, por delante de la lechuga, el pepino o el pimiento. Aunque, los resultados serán muy diferentes en otros escenarios en los que los desplazamientos sean más cortos.
Otro tipo de envases en el que existe mucha controversia es el de las bebidas y los refrescos. Hoy en día, sólo se reutilizan ya en España botellas en el llamado canal Horeca, que incluye unos 300.050 puntos de venta de hostelería, 243.000 bares, 82.000 restaurantes o 15.200 cafeterías. A diferencia de otros países europeos, aquellos otros envases comprados en el supermercado no pueden devolverse como antaño para que sean reutilizados y deben tirarse al cubo amarillo para enviarlos a una planta de reciclaje. ¿Es mejor una botella retornable que otra de un solo uso que sea triturada y fundida para crear una nueva? Pues, como incide Hortal, la respuesta vuelve a depender mucho de los sistemas de recogida y del número de kilómetros que tengan que realizar los camiones desde los puntos de consumo hasta las plantas embotelladoras de cada marca. “No hay verdades absolutas, cada caso es distinto”, comenta.
En esta comparativa también se debe tener en cuenta que el envase reutilizable debe ser fabricado para aguantar mucho más que uno de un solo uso. Esto significa a veces recurrir a materiales con un mayor impacto ambiental, como ocurre con el plástico, frente al cartón o la madera. O a envases más pesados y voluminosos, lo que implica un mayor gasto en recursos, tanto en la fabricación como en los desplazamientos. Esto puede apreciarse también de forma clara en el peso y grosor de botellas de vidrio retornable servidas en un bar. Y, como incide la responsable de Sostenibilidad de ITENE, "tampoco hay que olvidar que de la robustez del envase dependerá que no se pierda o se estropee producto en el viaje”.
A mayor resistencia pues, mayor será el gasto de recursos, pero también el de reutilizaciones, un factor clave en estos estudios. Como destaca Hortal, lo peor que puede pasar es que un envase diseñado para cien reutilizaciones se rompa o se extravíe cuando sólo lleva cinco. Esto último puede ocurrir por muy diversos motivos, pero en algunos países, puede darse también por causas muy diferentes a las de su uso normal, como cuando se pone de moda incluir alguna caja de fruta o de botellas de leche como parte del mobiliario de las casas.
Clemente Álvarez (Madrid, 1973) es un periodista especializado en medio ambiente y ciencia. Colaborador de El País desde 2004, le entusiasma mezclar elementos de la ecología con reactivos de la energía y la economía, aunque la fórmula pueda resultar inflamable.
jueves, 4 de septiembre de 2014
La calidad del agua en botellas de vidrio y plástico
El agua embotellada que se vende en España es prácticamente libre de componentes emitidos por embalaje o botellas de vidrio tapas de plástico. Sólo se detectan en algunos casos, aunque en cantidades mucho menores que los límites encontraron perjudicial para la salud.
Así lo revela el análisis de más de 130 tipos de agua mineral por investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Español (CSIC).
Los materiales plásticos utilizados en el envasado de alimentos se componen de moléculas pequeñas o monómeros que, junto con sus aditivos, pueden migrar en el producto durante el envasado de fabricación, el llenado o el almacenamiento.
Ahora los científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Laboratorio Oliver Rodés se han centrado en los componentes que pueden transmitirse de las botellas de plástico o vidrio al agua.
Más específicamente, se han analizado cinco tipos de ftalatos (ésteres de ácido ftálico), dietilhexilo adipato (DEHA), octilfenol, nonilfenol y bisfenol A (BPA).
Estas sustancias son comunes en la fabricación de envases, pero pueden tener efectos tóxicos en órganos reproductores y el sistema endocrino si exceden los límites establecidos por la legislación sobre materiales plásticos en contacto con alimentos.
Los investigadores han analizado el agua mineral de 131 manantiales y tres de agua potable preparada a partir de 94 marcas que se venden en España. Las muestras se toman justo después del envasado en plantas de embotellado y después de haber estado almacenado durante un año, para evaluar si se ha producido cualquier migración de los componentes o aditivos plásticos durante este período. Los resultados fueron publicados en la revista Food Chemistry .
"Las conclusiones del estudio indican que tanto el envase, ya sea de plástico o de vidrio, y el agua embotellada son totalmente seguros para la salud y cumplen con la legislación vigente ", subraya la autora principal, Silvia Lacorte, a SINC.
De un total de 6.516 valores, sólo el 5,6% dio positivo. Los constituyentes que aparecen más comúnmente eran DEHP o di (2-etilhexil) ftalato, en relación con las tapas de las botellas de vidrio, y BPA, vinculados a los envases de policarbonato, un tipo de termoplástico moldeable común en la industria.
Sin embargo, las concentraciones son insignificantes y muy inferior a los límites máximos de ingesta diaria total o TDI. Por ejemplo, en el caso del DEHP, 231 litros de agua tendrían que ser bebido por día para alcanzar el límite establecido por la legislación (0,05 mg / kg peso corporal / día) o 124 litros si se trata de BPA.
"Teniendo en cuenta la concentración de los constituyentes y el consumo diario de agua embotellada, la posibilidad de desarrollar problemas de salud debido a su ingestión es inexistente", insiste Lacorte.
El investigador señala que los resultados "pueden ser útiles para las empresas embotelladoras y tapa de resina y distribuidores que están mejorando continuamente sus productos para limitar la migración de los envases y mantener las cualidades del agua de manantial."
Más de un problema organoléptico de una de toxicidad
"La migración de los componentes a veces crea un problema organoléptico, más que la toxicidad, y es la razón por qué las empresas embotelladoras se refiere, ante todo, en el uso de los plásticos que no afectan el sabor para el consumidor", agrega.
El análisis también revela que las botellas de tereftalato de polietileno (PET) de plástico con una tapa de polietileno de alta densidad, la mayoría de las botellas de agua en el mercado, tienen bajos niveles de plastificantes.
También se ha observado que la forma del recipiente no afecta a la calidad del agua. Tampoco lo hace el tiempo de almacenamiento, dado que los componentes detectados en las muestras recientemente embotelladas eran básicamente las mismas que las de haber pasado un año en almacenamiento.
Sólo agua carbonatada puede aumentar ligeramente los procesos de migración, que en general están relacionados con el tipo de monómero o de plástico material utilizado para fabricar el envase.
"El agua embotellada a menudo ha recibido críticas con respecto a la migración de plastificantes, pero en realidad casi no sucede en absoluto, y si lo hace, ahora sabemos por qué, para que podamos mejorar su envasado , "Lacorte señala, a continuación, reitera:" En España puede parecer un lujo de beber agua embotellada, pero en muchos países es una necesidad porque no hay agua corriente, y en todo caso debe ser seguro y de calidad. "
Fuente: Foodnewslatam
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