martes, 18 de marzo de 2014

Artistas falleros: Poliestierno expandido, informática y robots


El diseño y construcción de fallas y fogueres, como todo, ha ido evolucionando con el paso del tiempo y hoy se puede beneficiar del uso de la informática y los robots para el diseño y construcción de los ninots. 

En el proceso tradicional de construcción de una falla o foguera, primero se dibuja el monumento, sus escenas y sus figuras, luego se moldea en arcilla el ninot o partes de él como manos, cabezas, cuerpos, etc., de esta figura en arcilla se obtiene un molde de escayola reutilizable, en este molde se aplica el cartón encolado que una vez seco dará lugar a la pieza en cartón piedra lista para ser unida al resto de piezas, empapelada, lijada y pintada. 

Los ninots nuevos requieren moldes nuevos, pero una vez obtenidos los moldes se pueden reutilizar para construir fallas con menor presupuesto y mayor rapidez. 

La introducción del poliestireno expandido (corcho blanco) ha supuesto una revolución en la construcción de fallas; su ligereza ha permitido la construcción de ninots gigantes y fallas con volúmenes antes imposibles. Con el poliestireno el proceso final de construcción, desde el empapelado hasta el pintado, es el mismo que con el cartón, pero el principio es distinto. Aquí se traslada el dibujo sobre las piezas de poliestireno, que posteriormente son talladas a mano a base de ir retirando capas de material con distintos instrumentos. 

Si se desea reproducir un ninot en otras ocasiones se puede hacer un molde de la figura tallada, antes de proceder a su acabado, y así poder usar el molde para reproducir el ninot en cartón posteriormente. 

Ahora, investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) proponen modelar las fallas y fogueres directamente en el ordenador y tallar los ninots con un robot fresador. Diseñarlas en el ordenador tiene, entre otras, la ventaja de que se puede calcular con exactitud el peso de las figuras, sus centros de gravedad y la distribución de los pesos y volúmenes, de este modo se evitan problemas de monumentos que caen o se rompen por una mala distribución del peso o falta de resistencia estructural al viento. Con el método tradicional estas cosas no se conocen hasta que se ha construido la falla y se van montando las figuras y se hace más o menos a ojo. 

El brazo robótico es capaz de realizar un tallado de alta precisión, directamente en una pieza, y ofrecer un buen acabado. Además permite hacer tantas copias idénticas como se necesite de cada pieza. El diseño por ordenador permite la fácil y rápida reutilización de elementos entre distintos monumentos. Pudiéndose hacerse cada artista su propia biblioteca de elementos con los que componer los ninots y las escenas. 

Aún en el caso de que el artista prefiera moldear la falla en minuatura con arcilla, el proceso se puede beneficiar de la tecnología, pues el modelo puede ser digitalizado con un escáner 3D y terminado de procesar en el ordenador. 

Una vez diseñada la falla en 3D se puede usar una impresora 3D para construir la maqueta o algunos elementos pequeños. También se pueden imprimir vistas de la falla para presentar los bocetos o incluso presentar la falla con una animación 3D. 

Este uso de la informática también facilita el cálculo del material necesario para la construcción y del tiempo preciso para el tallado, lo que posibilita una mejor planificación y presupuesto. También permite solapar tareas, pues se puede simultanear varias tareas, como ir construyendo el armazón mientras se está modelando, o ir acabando unas figuras mientras se van tallando otras. 

El uso de la informática puede revolucionar el mundo de la creación de fallas y fogueres, pero también de carrozas, decorados, muñecos para cabalgatas, etc. lo que facilitará la amortización de la inversión necesaria para la adquisición del equipamiento.