miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bioplástico: Una amenaza menos al medio ambiente


Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard creó un nuevo bioplástico a base de uno de un componente presente en la concha de los camarones. Tarda unas pocas semanas en degradarse y enriquece el suelo, favoreciendo el crecimiento de las plantas. Se diferencia así de los plásticos utilizados actualmente, que tardan cientos de años en degradarse y son un peligroso contaminante. 

Una vez desechado, este bioplástico se degrada en sólo unas semanas. Además, libera nutrientes que favorecen el crecimiento de las plantas. En uno de sus experimentos, los investigadores lograron cultivar una planta de frijoles de ojo negro en suelo enriquecido con los desechos de su creación. Al cabo de tres semanas, el material había estimulado su crecimiento. 

Donald Ingber y Javier Fernández, del Instituto Wyss, sosteniendo un trozo de shrilk.

El descubrimiento fue realizado por un grupo de investigadores del Instituto Wyss de Ingeniería Inspirada en la Biología de la Universidad de Harvard. Los científicos explicaron que lo que se fabrique con este nuevo resistente, transparente y renovable material podrá ser producido en masa y será tan fuerte como cualquier otra cosa fabricada con los plásticos que se utilizan actualmente para hacer juguetes y celulares. Esto se debe a que el bioplástico que desarrollaron puede ser utilizado para hacer objetos en tres dimensiones, con formas complejas, usando las técnicas de fundición e inyección tradicionales. 

“En muchas industrias, hay una necesidad urgente de materiales sustentables que puedan producirse en masa. Nuestro método de fabricación escalable demuestra que el quitosano, que está disponible y es barato, puede ser un bioplástico viable que, potencialmente, podría reemplazar a los plásticos convencionales en numerosas aplicaciones industriales”, destacó el director del Instituto Wyss, Donald E. Ingber

Fuente: Universidad de Harvard


El invento recibe el nombre de “shrilk”, una combinación de shrimp (camarón en inglés) y silk (seda en inglés). Está hecho a base de quitosano, una forma de quitina, que es el segundo material orgánico más abundante en la Tierra y el principal componente de los caparazones de los crustáceos, las cutículas de los insectos e incluso las flexibles alas de las mariposas. Esta sustancia fue combinada con una proteína de la seda. Las conchas de camarón que se usan para hacer el bioplástico serían desechadas o utilizadas como fertilizante o empleada en la fabricación de maquillajes. 

No es la primera alternativa sustentable al plástico hecho con petróleo que tarda cientos de años en degradarse y afecta a la vida marina, ingresando así en la cadena alimenticia. Una solución aparente fueron los bioplásticos fabricados con celulosa renovable, un polisacárido de las plantas. Sin embargo, estos no se degradan por completo y tienen una utilidad limitada, ya que sólo se los puede emplear como material para embalaje o para fabricar contenedores para bebidas y comidas. 

“En medio de los océanos Atlántico y Pacífico hay continentes de plástico flotando. Los peces se enredan en ellos y mueren. No podemos seguir así”, indicó Ingber en diálogo con CNN. “Tal vez esto no solucione todos los problemas, pero sentimos que es un primer paso”, agregó. El desafío actual será hacer que el nuevo material sea rentable para las industrias. 

Fuentes:





Acerca del autor: Lucila Benito
Publicado en: La Bioguía